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La Fragilidad del Legado de Este Sexenio

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Durante este sexenio la prudencia en cuanto al manejo de las finanzas públicas en el país se acabó. Después de la crisis de la deuda externa y ya en las últimas décadas del siglo XX, se administró por varios sexenios con cuidado ante la tentación de aumentar el endeudamiento público.

  • Al cierre del mandato de Ernesto Zedillo la deuda neta del sector público por Producto Interno Bruto (PIB) era del 19%

  • Con Fox bajo a 18% del PIB

  • Durante el gobierno de Calderón se mantuvo la mesura hasta 2008, pero la crisis financiera global cambió las cosas al presentarse una de las contracciones económicas más brutales en la historia del capitalismo, lo que ocasionó que la deuda llegara a 31% del PIB.

  • Enrique Peña Nieto inició su gestión con un 33%de deuda pública por PIB, pero a fines de 2016 esa proporción llegaba ya al 48%. Sin una recesión global de por medio, la deuda nacional externa e interna se incrementó en 15 puntos del PIB.

¿Por què nos debe preocupar el endeudamiento público?

Si el gobierno pide dinero prestado se reduce el ahorro nacional acumulado para prestar lana a la empresa donde trabajamos o donde podríamos trabajar. Si se reducen los recursos disponibles para otorgar créditos esto puede empujar el alza de las tasas de interés de tu hipoteca o tu tarjeta de crédito y además el gobierno tiene que usar más dinero del presupuesto federal para cubrir el capital y los intereses de sus préstamos, lo que deja menos recursos para garantizar los derechos a: Seguridad, Salud y Educación. En términos generales, considerando la inflación, el costo de la deuda publica aumento más de 30% durante este sexenio.

De acuerdo a datos del presupuesto de egresos, el servicio de la deuda pública creció en 61% entre 2012 y 2017, en términos nominales. En contraste los recursos de Salud apenas crecieron 7% y de PGR 6%. Hoy el gobierno gasta menos en salud y procuración de justicia que hace cinco años. El costo de la deuda ha crecido aproximadamente tres veces más rápido que el presupuesto de Sedesol y a más del doble que el gasto en Educación.

Se podría llegar a pensar que el acelerado incremento de la deuda se debe a la caída en la producción de Pemex y la contracción de los precios del petróleo. Estos son factores reales, sin embargo, a consecuencia de la reforma fiscal de 2014 y una mejora en los procesos de auditoria sobre los contribuyentes, la recaudación de impuestos aumentó de forma muy importante. En términos reales, los ingresos totales del gobierno, entre 2013 y 2016 crecieron en un 11%. Además, las cuentas de la SHCP han recibido inyecciones de capital por parte de los recursos remanentes del Banco de México.

La lógica keynesiana nos diría que un gobierno que se endeuda es un gobierno que invierte. Sin embargo, no es el caso de este sexenio ya que la inversión pública cayó a niveles bajísimos. En resumen, las sumas y restas del sexenio no cuadran bien.

Quien resulte electo como presidente de la República el próximo año recibirá unas finanzas públicas más vulnerables que las que recibió EPN hace cinco años. El próximo gobierno tendrá menos espacio financiero para obtener créditos y será más vulnerable a factores externos.

Para complicar las cosas aun más, la posible reforma fiscal de EU nos pondrá en una situación más difícil. Esta fragilidad en las finanzas públicas es uno de los peores legados de este sexenio.

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