La crítica es una vocación

El tiempo en el que vivimos necesita urgentemente del ejercicio crítico, no es casualidad que aquellos espacios destinados a la comprensión lectora, escritura  y reflexión pausada, estén por desaparecer. Y es que el exabrupto, la ligereza y las verdades alternativas se han convertido en moneda común para discutir todo tipo de temas sociales.

Hoy todo es reducido, instantáneo, efímero, nuestro pensamiento es influido por “tendencias”  que cambian cada 5 minutos, así el proceso de razonamiento se va mermando cada vez más, por lo que la crítica informada y bien fundamentada es necesaria para darle un poco de serenidad a esta sociedad acelerada.

Y es que en estos tiempos en los que muchos hablan de revolución, cabe destacar que para ser revolucionario hay que tener criterios propios. Además de dos grandes vías; una, es involucrándose en la solución del problema y la otra es denunciarlo en el momento oportuno.

Para decir lo que pienso sobre un fenómeno,  debo expresar mi criterio ya sea positivo o negativo, pero siempre basado en  nuestra realidad social tan compleja,  en ese momento la crítica se convierte en una necesidad y en un deber ciudadano pero, hay que saberlo hacer bien.

Según los diccionarios por crítica se entiende el “exámen y juicio acerca de algo”. Su raíz etimológica proviene del griego “krin” que significa capaz de discernir. Esto supone que al criticar hacemos una valoración distinguiendo lo que es bueno. Separando los elementos, atendiendo a un criterio personal. También puede entenderse como un modo de ejercer ciudadanía, con la posibilidad de intervención pública, pero su método varía según cada punto de vista.

El ejercicio de la crítica, debe de ser una actividad autónoma, un ejercicio del pensar del individuo, estar puesta siempre al servicio del cambio revolucionario, de la persona y la sociedad. Esto llevado a escala social debe de fomentar un debate enriquecedor entre diferentes posiciones y puntos de vistas, generando contradicciones naturales.

No me considero una crítica imparcial y objetiva. Mis opiniones son resultado de mi percepción de la realidad que tiene como base mis conocimientos y experiencia vivida, mis ideales y valores, mis sentimientos y pasiones. No son tiempos para dejar que otros decidan nuestro futuro por lo que el debate real entre los revolucionarios es una necesidad urgente. La crítica no puede considerarse un asunto de una élite política o un asunto académico, se trata de una necesidad vital sin la cual no se puede construir nuestra actual sociedad.


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *