Código Tlaxcala
“Ninguna sociedad democrática puede existir sin una prensa libre, independiente y plural”. Kofi Annan

España: Democracia a Examen

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¿Qué significa la frase “la soberanía reside en el pueblo” a propósito del referéndum catalán del 1-O? Contribuye a la confusión Vargas Llosa en su más reciente artículo para El País (La hora cero), al exhortar desde América “persuadir a los catalanes de que el nacionalismo es uno de los peores enemigos que tiene la libertad y que este período aciago debe quedar atrás, como una pesadilla que se desvanece al despertar”. Basado en encuestas (“lo menos dos tercios de los catalanes admiten que el referéndum carece de validez legal”) describe Vargas el entusiasta aunque fallido referéndum como “una caricatura de consulta, írrita a la legalidad”, un “monólogo patético de una minoría ciega y sorda a la racionalidad”.

Además atribuye el sorprendente crecimiento del independentismo en “una de las regiones más cultas y cosmopolitas de España”, a cierta “labor de adoctrinamiento sistemático, que comenzando en las escuelas y proyectándose a todo el conjunto de Cataluña a través de los grandes medios de comunicación, orquestado y financiado desde el Govern catalán desde los años de Jordi Pujol y sus seguidores, fue calando en las nuevas generaciones hasta impregnarlas con la ficción perniciosa que significa todo nacionalismo”.

No falta razón al Nobel en lo tocante a una fuente recurrente de maldades y enanismo mental (los hay que se sienten nada sin el hierro nacional), mas cuál ¿el catalán o el español? Pregunto porque critica el nacionalismo menor, no al más grande. Acaso debió el escritor denominar al primero “regionalismo” y reservar el término más amplio, “nacionalismo”, a la identidad del conjunto, España. Todo nacionalismo es regionalismo y a la inversa -y así hasta llegar a la casa de cada familia resguardada con bardas, cercas, cerraduras y la última protección: cámaras de seguridad.

Volviendo a España, la desbaratada consulta de la pregunta: “¿Quiere que Cataluña sea un Estado independiente en forma de república? Sí o No”, cobró las primeras sangres y tensó el ambiente. Aunque la Unión Europea ha puesto en claro que no admitirá en su seno un Estado catalán soberano, muchos dentro y fuera de España se están preguntando si en vez de embarcarse en estropear el referéndum, debió Rajoy permitirlo (y luego, desde una posición menos controvertida, derrotar la secesión con el apoyo del resto de la nación y un PSOE obligado a definirse en vez de jugar, como ahora hace, a sacar raja del conflicto).

Hasta el momento se sabe de cientos de independentistas heridos en Barcelona, Tarragona, el Ebro, Gerona y Lleida, a resultas de arremetidas de la Guardia Civil contra centros de votación, dos graves (alcanzado un hombre por balas de goma -ilegales en Cataluña- de la Guardia Civil; otro infartado durante una carga). Hay algunos policías nacionales apedreados y el cuerpo Mossos d’Esquadra, la policía regional, está siendo juzgado por jueces por negarse a acatar la orden dictada por el máximo Tribunal de impedir la votación .

Cabe destacar la escasa popularidad de la bandera oficial si nos atenemos a las expresiones de la calle, las redes y las secciones de comentarios de la prensa. Tal vez los opositores al secesionismo catalán consideraron innecesario expresar públicamente su punto de vista (la inacción suele interpretarse como validación de la autoridad). En la Cibeles de Madrid y otros sitios, grupos muy reducidos de opositores ondearon la bandera española, y ayer mismo, el españolista ABC reportó que apenas “centenares de personas” se juntaron en la Plaza Mayor para repudiar “la declaración unilateral de independencia de Cataluña”, gritaron vivas a la Guardia Civil y parafrasearon una consigan izquierdista: “España unida jamás será vencida”.

Mención aparte ameritan dos hechos preocupantes: opositores al referéndum cantaron el himno falangista “Cara al sol” y partidarios “La Internacional”, gestos que suman confusiones a la convulsión sicológica y política.

La cosa dista de haber concluido, pues ya se anunció una huelga general -¿preludio de la toma leninista del poder?- mientras Puigdemont, basado en un 38% de síes según cifras propias, se apresta a culminar el proyecto separatista.

COHETERÍA

POTENCIAS  Las demás naciones ven con malos ojos a los separatistas catalanes.

Anteayer, Trump definió el referéndum como “una tontería”. “España es un gran país y debe permanecer unido, estamos hablando de una gran nación, y debe permanecer unida. La gente de Cataluña va a decidir quedarse con España, sería una tontería no hacerlo“, afirmó. Esta mañana, el gobierno de Putin informó a sus ciudadanos de paso o radicados en la península que “las autoridades españolas consideran ilegal” la votación, habló de “disturbios en algunas áreas” y definió su posición en estos términos: “Consideramos la situación en Cataluña un asunto interno de España. Estimamos que el desarrollo de los acontecimientos debe producirse estrictamente en línea con la legislación española vigente”.

PARADOJAS  Podría ser el miedo al lobo del hombre hipostasiado mediante el sistema educativo -que el Estado español repartió entre las diecisiete autonomías regionales- la base activa del sentimiento separatista confrontado este domingo con la España de Rajoy. De hecho, la educación gubernamental y la prensa lo mismo de Europa que América -en ambos continentes predomina un paradigma marxista-leninista camuflado en los holismos y multiculturalismos en boga- promueven a ciegas desde la Guerra Fría un sesgo “progre” que desde dentro de la propia civilización Occidental opone a los valores de la democracia liberal una ilusoria opción post-democrática (nunca definida con claridad aunque invariablemente afín a despotismos, dictaduras militares y totalitarismos -incluidas las teocracias musulmanas).

Lo podemos comprobar a cada paso, preguntando o leyendo noticias. Es tan obvio que ni lo podemos ver.

¿Cómo es que nadie hizo nada para impedir que Corea del Norte se convirtiera en un Estado nuclear más? ¿Cómo si la invasión de Irak anunciada con dos años de anticipación por Bush no halló pruebas, es que ahora Irán se halla en camino a convertirse en el décimo Estado atómico? La respuesta suele ser abrumadora y sorprendente: se culpa a Estados Unidos, Francia o Inglaterra. Muy pocos se atreven a censurar al dictador asiático o a los teócratas suicidas, ni a sus patrocinadores China y Rusia. Si hace tres décadas se preguntaba a los universitarios españoles y mexicanos qué partido tomar en caso de una confrontación abierta entre la URSS y Estados Unidos, la preferencia básicamente era la misma: el bloque totalitario. Las cosas no han cambiado.

Es paradoja distintiva de la sociedad abierta tolerar lo que las sociedades cerradas no (partidos comunistas legales en sociedades capitalistas, nunca partidos capitalistas en países comunistas), mas resulta asombrosa la inconsciencia de tal unicidad entre los propios individuos occidentales.

¿Cómo puede una persona que disfruta una libertad ilimitada de acceso al internet, a libros de todo jaez, a creer en el dios de su preferencia o descreer de todos, a cambiar de residencia sin autorización, a criticar a sus gobernantes y votar contra ellos, inclusive insultarlos impunemente, sentir simpatía por Putin, Xi, Rouhaní, Kim y Raúl Castro -y antes por Stalin y Brezhnev, Mao y Xiaoping, Jong-Il e Il-Sung, Hussein, Jomeini, Khadafi y Fidel Castro-, si estos gobernantes no permiten ni permitieron nunca esas libertades e insultarlos acarrea normalmente cárcel o muerte en los países que ellos detentan como bienes personales?

CARA AL SOL  Por curiosidad busqué el himno del dictador católico Francisco Franco. No parece tan brutal como imaginé. Lo reproduzco no por afinidad con el teócrata hispano, sólo para compartir la sorpresa que a mí me causó esa letra casi naïf.

 

Cara al Sol con la camisa nueva,
que tú bordaste en rojo ayer,
me hallará la muerte si me lleva
y no te vuelvo a ver.

Formaré junto a mis compañeros
que hacen guardia sobre los luceros,
impasible el ademán,
y están presentes en nuestro afán.

Si te dicen que caí,
me fui al puesto que tengo allí.

Volverán banderas victoriosas
al paso alegre de la paz
y traerán prendidas cinco rosas

las flechas de mi haz.

Volverá a reír la primavera,
que por cielo, tierra y mar se espera.

¡Arriba, escuadras, a vencer,
que en España empieza a amanecer!

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