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El Call Center /Tere Vale (El Economista)

 

Cuando lo escuché no sabía si reír o llorar, ¿un call center por encima de los procesos y leyes electorales que existen en una democracia? ¡Ah, caray!

Sí, es una idea muy original y fuerte, muy fuerte. Quedé en estado catatónico durante muchas horas cuando lo escuché, pero poco a poco y después de hablar con mi psicoterapeuta dos horas, me fui reponiendo. No pues sí… sería desde luego muy barato el procedimiento, ¿un call center en lugar de elecciones?, sí, muy austero.

Y me acordé de algo que me dijo mi papá cuando era yo muy chiquita: “la dictadura siempre es mucho más barata que la democracia”, y me fue cayendo, como se decía en mi época, el veinte.

La cosa está así: si un candidato no cumple con la ley electoral y no reporta sus gastos de precampaña pues, desde esta óptica, ¿qué tanto es tantito?

En esta versión del mundo, la ley no se cumple, más bien se negocia y vale solo cuando la decisión de tribunales o personas es del gusto del gobernante. A modo.

Y ya encaminados, pues ¿qué tan reprobable es amenazar, incitar al odio y al linchamiento contra él o los osados consejeros del árbitro electoral, que se atreven (sin la anuencia del gobernante) a hacer cumplir la ley?

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Ah, carambas, ya voy entendiendo. Como dice el dirigente de Morena, lo del ataúd, la corona de flores mortuorias y el discurso para promover que una turba enardecida acose (de menos) en su domicilio privado a un funcionario que cumple con su deber, es simplemente que el señor Macedonio es muy dicharachero, ya saben…simpaticón.

Uf.

Pero, bueno, el asunto no topa aquí. Hoy el presidente, al intervenir claramente en temas electorales en plena veda, dice que lo que hizo el INE al ratificar su decisión de dejar fuera de la contiendo al llamado “Toro”, es un “atentado contra la democracia”. ¡Órale!

Aún hay más, ya que entra nuevamente en escena el Tribunal Electoral de la Federación que, al principio de esta historia, se lavó las manos en modo Pilatos y le pasó la papa caliente al INE. Ahora no le quedará más remedio que resolver, seguramente de forma complaciente, para cumplir así los deseos del jefe del ejecutivo. ¡Recórcholis!

Y aquí llegamos al tema del afamado call center. Ya en estas, ¿para qué queremos un proceso electoral con boletas, urnas, representantes de todos los partidos, tinta indeleble, observadores, padrón, movilización ciudadana, árbitro electoral autónomo y todo este rollo… si mejor podemos hacer encuestas telefónicas y ya?

Así en un día (o ponga usted, máximo dos) podremos saber bien fácil y ahorrando mucho dinero, qué es lo que quiere el pueblo bueno y sabio, que es finalmente lo que cuenta. Hemos vivido en el error…

Podría haber otra solución: ¿y si mejor corremos a todos los consejeros del INE, o a quienes nos gusten menos, y hacemos un INE chiquito y con un gran call center para que ellos mismos hagan las encuestas?

No pues sí, saldría mucho más barato. Gran idea.

Ya hemos experimentado como la toma de decisiones a partir de este tipo de encuestas es bien confiable y valido. Ahí está, por mencionar solo un ejemplo, como se canceló el aeropuerto de Texcoco. Y vean, gracias a esa consulta ahora tendremos aeropuerto nuevo y con mamuts y toda la cosa. Un éxito.

En fin, tiempos difíciles.

Lo malo es que más allá de esta historia pretendidamente burlona, está en riesgo nuestra democracia, la supervivencia de los órganos autónomos y el respeto a la ley, cosa que no se nos da mucho a los mexicanos desde hace bastante tiempo.

No nos demos por vencidos. La aplicación de la ley, como los derechos humanos, no se consultan, simplemente se acatan y cumplen. Bueno, eso digo yo.

 

ENLACE

El call center /Tere Vale, El Economista (México), Abr 15

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