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Corrupción, la Reforma que Falta: Claudio X. González

El Peje es un Hombre Profundamente Atado al Pasado, Vive en lo Peor del Siglo XX’

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‘No Conviene un México Débil, Dividido, en Manos de un Populista’

Zacarías Ramírez Tamayo /Forbes México, 25 Octubre 2017

Con 83 años de edad, se puede pensar que Claudio X. González Laporte ya está alejado de los más altos círculos de decisión en los que participó por décadas, como la voz de lo más selecto de los hombres de negocios del país. Pero no es así.

También, se podría pensar que, dado el activismo de su hijo Claudio X. González Guajardo en contra de la corrupción en México y el reproche que por ello le habría hecho el presidente Enrique Peña Nieto, según The New York Times, habría dado por terminada su tradicional cercanía con los presidentes del país; algo que tampoco es cierto.

Desde su despacho, ubicado en la colonia Polanco, de la Ciudad de México, don Claudio ofrece su visión sobre el panorama económico y político del país y dice que las investigaciones de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, organización creada por su hijo Claudio, no se van a detener, y empujarán para que los candidatos a la presidencia, cuando los haya, se comprometan públicamente a combatir la corrupción. También, pugnarán porque en el TLCAN renovado se incluya una cláusula para sancionar, en el marco del Tratado, los actos de corrupción de compañías mexicanas.

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¿Cuál es su visión de lo que vive el país, en cuanto a la renegociación del TLCAN, un posible relevo de partido en la presidencia en 2018 y la revolución de paradigmas en los negocios con internet?

Apuntas bien: son tres retos muy importantes para México. El país marcha económicamente mejor que lo que esperamos y, si lo vemos en términos de la caída de los precios y la producción petrolera (que se nos cayó el sostén fiscal petrolero, de 40% del presupuesto, a un 15 o 16%, un shock bastante dramático), tiene más mérito.

Hay una paradoja muy fuerte de enojo, hartazgo a nivel general, con la política y los políticos, por la corrupción, impunidad e inseguridad, pero cuando se pregunta a la gente específicamente cómo le está yendo, te contesta que no tan mal; al contrario, le está yendo bien.

El gobierno del presidente [Enrique] Peña Nieto tiene un factor muy importante a su favor: las reformas hechas en este sexenio. Los elementos negativos son la inseguridad y que no hemos empezado a institucionalizar el Estado de Derecho, lo que se refleja en una alta corrupción y en una impunidad no aceptable.

Nunca había sentido un nivel de awareness [conciencia social] tan importante en el pueblo de México, de que algo tenemos que hacer para tener un Estado de Derecho institucionalizado y que la corrupción, que nunca va a ser eliminada, por lo menos sea nivelada, en el sentido de que no haya tanta impunidad.

Y en este contexto se presenta la renegociación del TLCAN. Ojalá no tuviéramos esto encima, pero quién iba a pensar que los estadounidenses tendrían un presidente que se eligió, básicamente, apelando y logrando el voto de un grupo de gente aislacionista, nacionalista, xenófoba y que cree que Estados Unidos debe de cerrarse. El TLCAN no sólo tiene consecuencias económicas, sino también para el Estado de Derecho, para abrirnos al mundo y para hacer respetar ciertas reglas para nuestra economía.

Desafortunadamente, el presidente Trump no parece entenderlo. Cuando juntamos a los tres países en un tratado, podemos complementar nuestras fortalezas y reducir nuestras debilidades, y América del Norte se convierte en la región más competitiva en el mundo del siglo XXI. Tecnológicamente, no hay región que se le acerque en competitividad y capacidad de crecer. Si sumas los tres países, se vuelve una situación simbiótica; si los divides, cada país pierde mucho.

Están hablando de “made America great” y no de “North America great”. Quieren hacer a Estados Unidos grande; no lo van a lograr si no estamos unidos.

Cuando se hizo el TLCAN, México insistió en que [el rubro de] energía no entraba. Hoy insistimos que entre, y eso es un gran plus para el sector energético de Norteamérica.

Inclusive, hablando del 18 [las elecciones presidenciales de 2018], cuando uno de los candidatos habla de que quiere revisar todas las reformas y, particularmente, la energética, le da la pantalla de que quiere estar seguro de que no haya un Odebrecht, que no haya corrupción en los contratos, pero no es cierto: esconde el hecho de que quiere deshacer la reforma energética… y la reforma educativa y las otras reformas.

Entonces, en el TLCAN original hay garantías implícitas, que hay que repetir en el nuevo tratado para el sector energético, para que sea mucho más difícil dar marcha atrás.

Un factor crucial es que insistimos en incluir una cláusula anticorrupción. Queremos institucionalizar el combate a la corrupción e incluir una cláusula anticorrupción. Estados Unidos tiene el US Foreign Corrupt Practices Act (FCPA), así que queremos entrar en un acuerdo en el cual, si el sector privado actúa corruptamente en México, sufra penalidades, y México mismo puede sufrir penalidades, porque otro país puede llevar la queja a los paneles de controversia.

Un ejemplo: Una compañía aseguradora estadounidense, según su propia legislación, no puede hacer actos corruptos. Pero una aseguradora mexicana no tiene una ley que se lo impida, así que, si hay una actividad corrupta, se pueda denunciar y actuar dentro del Tratado para corregir[la]. Estados Unidos tiene que fortalecer a su vecino del sur por su propia seguridad; no le conviene un México débil, dividido, en manos de un populista.

Como es conocido, Andrés Manuel me incluye en su lista de gente que cree que actuamos en contra del país. Platiqué con él cuando era presidente del PRD, hace muchos años, después de su época de tomar pozos en Tabasco. Yo le decía: si realmente Pemex es de los mexicanos, ¿por qué no darles acciones de Pemex a todos los mexicanos? ¿Y por qué tomas pozos de la compañía que es de todos los mexicanos?

Platicábamos en persona y [descubrimos que] tenemos una cosa que nos une: el beisbol, y el mismo equipo, curiosamente: los Cardenales de San Luis. Inclusive, en una ocasión, le mandé una invitación para ir a ver un juego, porque conozco muy bien a la organización de los Cardenales. Lo hice a través de Yeidckol Polevnsky; eso fue hace como año y medio, pero nunca tuve respuesta.

Lo más favorable que ha dicho de mí Andrés Manuel recientemente, en una entrevista con Reforma Televisión, fue: “Claudio X. González, miembro de la mafia del poder, es una especie de Fidel Velázquez del sector empresarial”. Me sentí francamente halagado, porque Fidel fue un líder sindical que ayudó mucho a lograr el primer TLCAN.

Si lo tuviera enfrente, ¿qué le diría?

Lo que veo del Peje (porque no es Andrés Manuel López Obrador; para mí es el Peje) es que es un hombre profundamente atado al pasado; vive en lo peor del siglo XX, no es capaz de ver el siglo XXI y todos sus retos.

Empezando por la educación. El señor quiere deshacer la reforma educativa, que podrá tener sus fallas, pero se ha avanzado en tratar de crear un entorno para educar mejor a nuestros estudiantes para el siglo XXI. Estamos enormemente atrasados, y el señor apoya a la Coordinadora [Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, CNTE] y dice que hay que deshacer la reforma.

En [el tema de la] energía, más vale que nos apuremos en sacar nuestro petróleo antes de que ya no sea factor: Francia está mandando una legislación para que, en 2040, no haya ninguna actividad petrolera en ese país ni en sus territorios en ultramar. Y, además, junto con Alemania, está diciendo que debe haber sólo coches eléctricos a partir de ese año. Entonces, más vale que nos apuremos. Y este señor [López Obrador] dice: “Hay que deshacer la reforma, regresar todo a manos de Pemex, construir refinerías”.

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¿Qué escenario ve usted para 2018?

Al PRD, desafortunadamente, lo debilitó mucho el propio Andrés Manuel, al irse y crear su partido, Morena, que es su propio negocio porque lo maneja totalmente.

Ahora PAN, PRD y MC [Movimiento Ciudadano] están haciendo una alianza; todo indica que va por buen camino. Vamos a ver. Todo indica que, por tamaño y peso específico, debiera ser alguien del PAN [el candidato], pero también dentro del PAN hay cierta división.

El PRI, luego de que quitó candados para hacer posible una candidatura de alguien como José Antonio Meade [secretario de Hacienda], creo que ha mejorado sus posibilidades de competir, a pesar de que muchas de las encuestas lo ponen en tercer lugar. El PRI tiene un grupo de candidatos que pudieran ser atractivos en el 18 y, sobre todo, tiene a dos o tres de ellos con una trayectoria bastante limpia, intachable; y eso va a ayudar.

¿Quiénes son los otros?

De Nuño [Aurelio, secretario de Educación], mejor no digo; el tercero, porque Emilio Gamboa [diputado del PRI] salió con cuatro, y yo salí con tres, pero yo no tengo el peso específico para andar hablando en esos términos…

Pero hay un tercero…

Sí, lo hay, pero… creo que el PRI ha mejorado sus posibilidades, pero vamos a ver qué dice la contienda, porque las reglas son bastante distintas y estrictas.

***

¿Por qué se elevó el nivel de protesta de los empresarios en contra de la corrupción?

Por un lado, es la gran reforma que falta. El sector empresarial siente que a las reformas les falta la del Estado de Derecho y eso se conjunta con el hecho de que, a través de redes sociales y de que vivimos en una caja de cristal, se nota mucho más la corrupción. Además, hay que tener en cuenta que estamos manejando los presupuestos más grandes que se hayan conocido en la historia del país: [de] 4 a 5 billones de pesos.

En la corrupción, ¿los empresarios son víctimas, victimarios o cómplices?

No abogo por pensar que los empresarios seamos puros; al contrario. Desafortunadamente, hay empresarios cuyo modelo es hacer negocios con el gobierno. Así que no somos hermanas de la caridad.

Pero son más los empresarios que sí quieren un entorno mucho menos corrupto, porque las extorsiones… Todo lo que esto suscita es que, en una empresa, el conflicto de interés, si no hay una regla muy clara y el ejemplo [no] se pone desde arriba, se arma una indisciplina tremenda.

Hay empresarios que añoran que haya un entorno más limpio, más predecible, más ordenado, menos sujeto a decisiones discriminatorias o sacadas de la manga.

¿Este gobierno no nos regresó ya al pasado en cuanto al Estado de Derecho?

Es muy buena tu pregunta… y ahí dejémosla.

Estado de derecho y combate a la impunidad, ¿han sido temas de conversación con el presidente?

No te puedo contestar eso. Infiere.

Usted colabora en Consejos de empresas muy importantes. ¿coinciden con usted en este tema?

Sí.

¿Están dispuestos a actuar o sólo a opinar?

Están dispuestos a actuar, porque la amenaza de un populismo es grande.

¿Su hijo Claudio recibe apoyo para el trabajo que está haciendo Mexicanos Contra…? Porque las represalias del Estado, cuando le tocan sus intereses, no reconocen amigos.

Sí tiene apoyos.

¿Todavía se puede hacer algo durante este gobierno para combatir la corrupción, para evitar eso que temen los empresarios?

Es muy importante lo que se está empezando a ver: gobernadores en el bote y varios de ellos en capilla. Eso se está empezando a notar.

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