Código Tlaxcala
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Corrupción, Doloroso Lastre

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La señora Celia es una dama que comenzó a trabajar allá en su natal Oaxaca desde los ocho añitos de edad, y lo ha hecho sin descanso por más de 50 años. Su cuerpo ya comienza a pasarle factura, pero su alma limpia y su ánimo de guerrera la mantiene feliz y lista para los retos. Vivió en los Estados Unidos una muy buena parte de su vida y tiene alrededor de 10 años de haber regresado por una situación familiar que la obligó a vivir en la Ciudad de México.

Hoy su familia vive en Chimalhuacán, y cuando la conocí viajaba casi tres horas para llegar a su trabajo en la colonia Del Valle, al sur de la ciudad; nunca la vi llegar tarde. Ella entiende a México desde su aprendizaje habiendo nacido en condiciones muy humildes y en la cultura que aprendió en los Estados Unidos.

Dice Celia que en México somos desordenados, que buscamos pretextos como vivir lejos y el tráfico para no llegar a tiempo, que hay que hacer el trabajo bien y a tiempo para poder avanzar, y que allá con los gringos si trabajas mucho te va mejor, pero que acá aunque hagas mucho, ganas poco.

Me cuenta Celia que cuando ella vivía en los Estados Unidos había que estar atento a nunca romper la ley porque la policía vigila mucho y no se les puede dar “mordida” para evitar el castigo, como acá que la policía se vende para no atrapar a quienes delinquen.

Doña Celia en su sencillez entiende muy bien las razones de los grandes problemas y retos de México; habla de generación de empleo y riqueza, de cumplimiento de la ley para abatir inseguridad, de prosperidad a partir del esfuerzo individual y colectivo que combata la pobreza y brinde oportunidades a todos para abatir la desigualdad, pero también comprende muy bien, y así lo dice, que no todo lo debe hacer el gobierno sino nosotros, los ciudadanos comunes y corrientes. Un ejemplo doloroso es la corrupción, que ya ha dejado inclusive de ser motivo de vergüenza nacional.

En el año 2000 el costo de la corrupción fue de 672,000 millones de pesos. En el 2016, 2.1 billones, el 10 % del PIB; es decir, de cada 100 pesos que se generan de riqueza, 10 son para la corrupción. Lo más preocupante es que sigue creciendo.

En la última encuesta del INEGI sobre corrupción publicada en El Economista el pasado viernes 21 de julio, nuestro estado, Tlaxcala, tiene el nada honroso segundo lugar en víctimas de corrupción por cada 10,000 unidades económicas con 2,019, solo atrás de Quintana Roo que tiene 2,077, frente a 1,050 de Veracruz o 552 de Querétaro que es el estado, según este índice, menos corrupto de México. La misma encuesta dice que la causa más sensible para cometer actos de corrupción es agilizar trámites, con el 64.6 %.

México es nuestra patria y es cada uno de nosotros. ¿Es cultural la corrupción? ¿Por qué entonces los paisanos se apegan a la ley viviendo en otros países? Es simple; corrupción es el lastre, impunidad la razón, sanción la respuesta. ¿El reto mayor? Recuperar cada uno el orgullo de ser un ciudadano que cumple la ley.

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