Conoce a la Mexicana que Hace ‘el Mejor Desayuno del Mundo’

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con información de excelsior.com

Cuando llamaron por teléfono a Esthela Bueno para informarle que su machaca con huevo y frijoles había sido seleccionada como El Mejor Desayuno del Mundo, pensó que la estaban extorsionando.

Ella estaba en su cocina, en pleno Valle de Guadalupe, en el estado de Baja California —al norte de México— y dice que estuvo a punto de colgar, pero que no lo hizo porque aún confía en la buena fe de la gente. Y sin poder articular palabra, siguió escuchando hasta el final.

El veinte me cayó hasta el otro día, cuando a mi restaurante comenzaron a llegar periodistas que querían entrevistarme, y cuando mi número ya lo tenía tanta gente desconocida que no me daba abasto para responder sus felicitaciones”, cuenta.

Eso ocurrió en 2015, cuando el jurado de la red de críticos gourmet FoodieHub eligió a uno de los platos más sencillos y tradicionales (pero también más pedidos, por tratarse de una receta bastante común en el norte del país) de su restaurante, como ganador en la categoría de Desayuno.

Por eso, desde hace tres años, tropas y tropas de comensales llenan y vuelven a llenar sus mesas todos los días de la semana. La mayoría de ellos vienen de sitios cercanos, pero también llegan visitantes de otros estados de México; de Estados Unidos —cuya frontera se encuentra a una hora por carretera—, y hasta de Europa y Asia.

Sin imaginarlo y mucho menos trabajar para ello, ante los ojos de los FoodieHub —y en especial del crítico encubierto que fue a comer a su negocio— doña Esthela había desbancado a cientos de desayunos distintos en todos los continentes, con una proeza que aprendió de su madre: cocinar y acomodar sabiamente en un plato extendido una generosa dosis de huevo con machaca y frijoles refritos, con su respectiva salsa picante de molcajete, cubos de queso fresco y tortillas de harina de trigo recién hechas.

«Crecí comiendo eso y lo he preparado miles de veces. No es gran ciencia, sólo hay que hacerlo con buen ánimo y gusto. Por eso yo juraba que me estaban extorsionando, tomando el pelo o algo así. Uno ya no sabe», dice.

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