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Colombia: Duque, el Desconocido

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Hernando Gómez Buendía * /El Espectador (Colombia), 31 Mar

Bien puede ser el candidato que se trepó en puntillas hasta la Presidencia, o el que acabó ganando por ser desconocido.

Con excepción de la encuesta del Centro Nacional de Consultoría a pocos días del 11 de marzo, creo que nadie anticipó la votación masiva por Duque en la consulta, ni su ventaja de entre 15 y 20 puntos que ha sido confirmada en cuatro mediciones sucesivas. ¿Cómo explicar semejante disparada?

Hace unos pocos meses Iván Duque era otro senador novato del círculo de Uribe y un panelista en programas de opinión, uno entre cinco precandidatos grises del Centro Democrático que ganó a duras penas su curioso proceso de escogencia interna.

¿Cómo saltó a ser el más probable presidente de Colombia, tal vez ganando incluso en la primera vuelta? Uribe y su partido sin duda le ayudaron a saltar, pero la votación por Duque fue bastante mayor que la del Centro Democrático y su cabeza de lista al Senado.

Es más: el propio Duque no había dicho o hecho nada espectacular o destacado, nada que mereciera grandes titulares o despertara mucha controversia.

El salto entonces no fue obra de Iván Duque, sino un rebote del hecho noticioso que sí movió la opinión a comienzos del año: el despegue de Petro en las encuestas —o, para ser precisos, la alharaca de los medios y las redes sociales sobre el peligro de un gobierno que nos convertiría en otra Venezuela—.

El ganador “natural” de esa oleada de miedo debió ser Vargas Lleras, porque él se había lanzado como el más duro enemigo del castrochavismo. Pero a Vargas le pasaron tres cosas: que la gente lo detesta con razón, que su nombre no apareció en el tarjetón, y que se fue demasiado a la derecha.

Con lo cual, de rebote, permitió que Iván Duque apareciera como menos derechista, o como la encarnación del “centro-centro”. El aspirante menos radical del Centro Democrático emergió entonces como el candidato-comodín, al que los uribistas apoyaron por inercia y muchos no uribistas apoyaron porque no tiene los defectos de Uribe.

Y en efecto: Duque es Uribe sin amarguras ni escándalos a cuestas, sin estridencias, insultos ni consignas agresivas. Duque es la cara nueva, la persona joven y el estilo amable, lo suficiente para que el pueblo colombiano siga siendo uribista sin los remordimientos de tener que decirlo.

El candidato que hoy encabeza las encuestas es la derecha del posconflicto en Colombia, una especie de Uribe sin los paras o una especie de Santos sin las Farc. Su elección querría decir que aquí no pasó nada, que los muertos quedaron enterrados, que los exmilitares y los terratenientes pueden estar tranquilos, que seguiremos fumigando la coca y explotando el subsuelo, que un tecnócrata del BID ensayará en Colombia los programas de “emprendedurismo” o “economía naranja” que en otras partes no han servido para nada.

¿El candidato que se trepó en puntillas hasta la Presidencia? ¿O el que dejó que Uribe regresara en puntillas a ser el presidente? Si Duque logra mantener al mismo tiempo ambos mensajes, es casi un hecho que será elegido.

Así que Duque tiene futuro porque no tiene pasado. Así que Petro pasó a ser el elector de la derecha. Así que el voto del miedo nos llevará otra vez al “deje así”.

Es lo que da la tierra.

 

 

*Director de la revista digital Razón Pública.

 

Link  https://www.elespectador.com/opinion/duque-el-desconocido-columna-747396

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