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Candidatos

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Han terminado las precampañas y el fin de semana los candidatos presidenciales oficializaron sus nominaciones en respectivos eventos.

En sábado también, hubo un debate muy profundo en el consejo nacional del PAN, donde, entre otros, Gustavo Madero, Juan José Rodríguez Pratts, Fernando Álvarez, presidente del PAN en Chihuahua, y José María Martínez, senador por Jalisco, confrontaron posturas ante Marco Adame, exgobernador de Morelos; Luis Felipe Bravo Mena, expresidente nacional del PAN, y Damian Zepeda, actual presidente, sobre las formas y fondo del proceso como se eligió la lista de senadores plurinominales del partido.

Se dijeron cosas fuertes en el consejo. Se establecieron puntos de vista desde ópticas jurídica, ética, política y doctrinaria. Se debatió como hacía tiempo no se hacía. Se hizo parlamento en lo interno. Más allá de si estamos de acuerdo o no en cada punto de vista, se debe aplaudir que en un partido se expongan visiones distintas con altura de miras, respeto y firmeza. Disentir y expresarlo en el tiempo, modo y lugar adecuados, enriquece las decisiones y fortalece la democracia interna de los institutos políticos, de la que están tan carentes.

El final del debate se dará en tribunales, según lo han expresado Javier Corral y Gustavo Madero. Aún así, junto con Rafael Moreno Valle, todos los gobernadores y militantes distinguidos y de base de los partidos que conforman Por México al Frente, Corral estuvo en la protesta de Ricardo Anaya como candidato el domingo en el auditorio nacional, ofreciendo todos su apoyo cabal y sin cortapisas al mejor proyecto de gobierno para México, y Anaya ha expresado públicamente su respeto irrestricto al derecho de Corral de impugnar el proceso de definición y orden de la lista de senadores de representación proporcional. El disenso en lo interno no debe entenderse como rompimiento porque nada más lejos que eso.

Ese PAN se había perdido. Ese PAN combativo, inteligente, donde el debate impere como vía primigenia de solución de controversias pero que al final cierra filas porque entiende que unidad es lo que necesita México para ganar la elección y efectivamente lograr una transformación y cambio profundo de régimen para bien de todos aquellos que día a día salen a partirse el alma para apenas sobrevivir y que son oprimidos por aquellos que abusan del poder y los privilegios que les da el pacto de impunidad que ha reinado en esta sufrida patria nuestra, ya por demasiados años.

Mucho ha cambiado el instituto desde su nacimiento en 1939, pero creo que el PAN responsable, el legado de los fundadores, el de la escuela de ciudadanía, tiene la responsabilidad mayor de evitar el riesgo de retroceso que el proyecto que hoy puntea en las encuestas significa. Ese PAN también, tiene el reto moral de presentarse distinto y distinguible ante el electorado.

Quedará en campaña muy claro que Ricardo Anaya representa el mejor proyecto de país: el de la educación, el conocimiento, la tecnología y la vanguardia, es decir, el del progreso. Frente a una visión de pasado y una de corrupción e impunidad, Por México al Frente con Ricardo Anaya como presidente hoy significa la verdadera esperanza de un México más justo, moderno, seguro y próspero. Estamos listos. ¡Vamos a ganar!

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