Código Tlaxcala
“Ninguna sociedad democrática puede existir sin una prensa libre, independiente y plural”. Kofi Annan

Aún hay esperanza

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Vaya meses y semanas tan dolorosas que vivimos en Tlaxcala, México y el mundo.

Desde el odio manifiesto de Trump por todos aquellos que asume inferiores, hasta un chofer de Cabify que cortó de tajo la vida de una pequeña dejando indignación, dolor e impotencia no solo a su familia de sangre, sino a la familia mexicana completa que se une en luto con ellos.

Duele profundamente México. Duele y mucho escuchar a un seudo locutor pidiendo se alce un muro entre Tlaxcala y Puebla “y que lo paguen los tlaxcaltecas”, dijo entre otras frases miserables y mezquinas el irresponsable, ignorante y destacadamente estulto director del Diario Cambio y conductor del programa Juego de Troles, Arturo Rueda, quien al parecer, cuando estas líneas se escriben, manifestó en su facebook que ofrecerá una disculpa pública escondiéndose en un argumento absolutamente inadmisible para su ofensiva postura. No será suficiente.

No es Trump, Paulina Peña, Ricardo Alexis o Arturo Rueda. Es el vacío de respeto entre nosotros, es entender a quien piensa distinto como enemigo, de poner hermano contra hermano, de hacer malos a unos y buenos a otros, de llamar “pirrurris” desde una posición de poder a los adinerados o “bola de pendejos que forman parte de la prole” a quien critica al candidato -hoy presidente de la república- de la niña mimada y grosera de papi.

Mientras en México no decidamos asumirnos como comunidad, como hijos todos de la patria, mientras no entendamos que es tendiéndonos la mano como lo hacen los paisanos allá “del otro lado” y no poniéndonos el pie y pisándonos unos a otros como se construyen familias y luego un país próspero y exitoso, esta nación, así de grande y así de rica como nos la construyó la madre natura, está destinada a la mediocridad.

A mí me duele mucho México y me duele mucho Tlaxcala. Cala en los huesos la profundidad que “el que no tranza no avanza” tiene en el modo de pensar y actuar del mexicano. Me duele Mara, me duelen mis hijas y las hijas de todos expuestas al delito solo por ser mujeres.

Hoy estoy triste, muy triste, y aun así siento esperanza, por ello aun escribo y aun canto; tengo esperanza porque como ella como la tristeza también está presente y también es nuestra.

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