Quiero seguir compartiendo con ustedes un poco de información relacionada al tema del uso de la tecnología. Es muy cierto que la tecnología nos abre la puerta para conectarnos con personas de cualquier lugar del mundo, así como tener acceso a una gran inmensidad de información o a una gran variedad de juegos. Por otro lado, también es evidente que concentra gran parte del tiempo de nuestros hijos y de nosotros mismos. Es por ello que considero que entre más información tengamos, sabremos tomar mejores decisiones para el beneficio de nosotros mismos, pero principalmente el de nuestros hijos.
El autor Facundo Manes refiere que la Academia Americana de Pediatría “sugiere evitar el uso de dispositivos tecnológicos en niños menores de 2 años y limitar su uso a no más de dos horas diarias en niños mayores. Se aclara que se puede ir permitiendo añadir algunas horas a medida que maduran. También se recomienda mantener la habitación de los chicos libres de esos dispositivos. Aunque muchos estudios encuentran relaciones entre el uso de la tecnología y problemas cognitivos o de salud física y mental, no es posible demostrar cuál es la causa y cuál la consecuencia”.
Por otro lado, Menes hace referencia a la información que se maneja de manera generalizada como las recomendaciones que se hacen para limitar el tiempo frente a las pantallas asumiendo que el uso de dispositivos tecnológicos estarían remplazando otras actividades positivas, como la lectura de libros, el juego imaginativo o las interacciones sociales, lo cual no siempre es cierto. Bajo lo descrito con anterioridad, el autor manifiesta que “sería conveniente que los adultos quitemos peso a ideas estrictamente sobre el tiempo y, en cambio focalicemos más en el contenido al que se exponen los chicos y a contexto en el cual lo hacen”, por tanto, recomienda el autor que “es importante conversar con ellos sobre como usan la tecnología y cómo creen que deberían ser las reglas, a modo de consensuarlas, ofreciendo alternativas sanas y estimulantes para los planos cognitivos y afectivos”. Prosigue diciendo que “es importante que los adultos seamos conscientes de nuestros propios hábitos de uso de dispositivos electrónicos, teniendo en cuenta que también existe el abuso de la tecnología en los padres, finaliza diciendo que “Se trata de promover una relación saludable y equilibrada de los niños y los adolescentes con las nuevas tecnologías, así como para los adultos. Debemos recordarles y recordarnos que es una herramienta fascinante, pero que ninguna tecnología sustituye las relaciones sociales cara a cara basadas en el apoyo y la constancia”.



