Votar por Kavanaugh, o por la Difamación

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Kavanaugh, en mira de magistradas demócratas designadas por Obama. FOTO Gabriella Demczuk, NYT

Armando González /El Nuevo Herald (E.U.), 30 Sep

Honor o difamación. Así se resume el reto al Partido Republicano que se ha creado alrededor de la nominación del juez Brett Kavanaugh a la Corte Suprema. En mi columna anterior expresé lo que pensaba de la actitud de los senadores demócratas y sus partidarios. Sigo pensando igual porque las cosas no han cambiado.

Un nominado a la Corte Suprema debe ser juzgado por su competencia judicial y no por su afiliación política o filosófica. Los republicanos han respetado eso pero los demócratas no han correspondido. Piensen esto queridos lectores: Durante las vistas de confirmación de la jueza Ruth Bader Ginsburgh, ella le dijo al Comité de Asuntos Judiciales que ella era demócrata inscrita en el partido y se consideraba liberal. Sus credenciales jurídicas eran impecables y, prácticamente, todos los senadores Republicanos votaron por su confirmación. El voto fue 96-3. Después de ella, Sonia Sotomayor y Elena Kagan fueron confirmadas con apoyo sustancial republicano. Pero en la nominación más reciente, el juez Neil Gorsuch solo obtuvo tres votos demócratas.

Desde que los demócratas sacaron a Anita Hill para sabotear la nominación del juez Clarence Thomas en 1991, han usado afiliación política en lugar de competencia judicial para justificar su voto. Sus tácticas son histéricas. Cuando no pudieron interrumpir las vistas de Kavanaugh o poner en duda su competencia, los demócratas volvieron a su táctica favorita: destrucción de su personalidad o en inglés, character assassination.

Con una segura confirmación delante, los Demócratas han recurrido a la versión del 2018 de Anita Hill, Christine Blasey Ford, con un reclamo, después de 36 años, de un supuesto incidente de Brett Kavanaugh a los 17 años de edad. Al cierre de esta columna, la Dra. Ford había aceptado comparecer ante el comité senatorial el 27 de septiembre, tres días antes de la publicación de esta columna.

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Mi pregunta para la Dra. Ford sería: ¿dónde ha estado usted los últimos 36 años? Brett Kavanaugh fue nominado a una corte federal hace 18 años, ¿dónde estaba usted Dra. Ford? El FBI investigó a Kavanaugh seis veces en cada ascenso que tuvo en su brillante carrera, ¿dónde estaba usted Dra. Ford? Él fue nominado por el presidente Donald Trump el pasado 9 de julio, ¿dónde estaba usted entonces Dra. Ford? En su larga vida pública, es ahora, cuando su confirmación a la Corte Suprema parece inminente que usted ha salido del anonimato.

La Dra. Ford dice que, en 1982, en el condado Montgomery, Maryland, Brett Kavanaugh la asaltó sexualmente. Ella no le contó a nadie sobre el incidente por, al menos, 30 años. A pesar de discrepancias en su historia, se ha concluido que, en la reunión o party en el condado Montgomery hubo cuatro testigos, tres jóvenes y una joven, Leland Keyser.

Kavanaugh, inmediatamente, hizo una declaración bajo juramento al comité del Senado que nunca había cometido un acto como el descrito contra la joven Ford o cualquier otra persona.

El 23 de septiembre, tres de los testigos del supuesto asalto han enviado declaraciones al comité senatorial, bajo juramento, negando que estuvieron en la reunión o party en cuestión. Leland Keyser, la única mujer nombrada por la Dra. Ford y su amiga de toda la vida fue más lejos y, a través de su abogado declaró: “Simplemente, Ms. Keyser no conoce a Mr. Kavanaugh y ella no tiene recuerdo alguno de haber estado en alguna reunión en la que Kavanaugh haya estado presente con o sin la Dra. Ford”.

Así que tenemos un alegato sobre una reunión o party misterioso en un lugar desconocido, en una fecha desconocida donde las cuatro personas que supuestamente estaban allí dicen que no sucedió. La historia colapsó pero los demócratas lograron que otro medio continuara la difamación.

Deborah Ramírez, quien fue compañera de Kavanaugh en su primer año en la Universidad de Yale, lo acusó de exponer sus genitales en una fiesta. Aún el New York Times que invirtió valiosas horas en investigar esta historia que apareció, originalmente, en The New Yorker rehusó publicar la historia. Su reportero, Peter Baker, declaró: “El Times entrevistó a docenas de personas para corroborar la alegación y no encontró a alguien que pudiera hacerlo. Aún Deborah Ramírez le dijo a ex compañeros de clase que ella no podía afirmar que Kavanaugh fue el que se ‘expuso’ ”.

Ahora cada senador enfrenta la misma disyuntiva: o votan para confirmar a Kavanaugh o votan por legitimar la campaña de difamación más obscena, viciosa, infundada que el país ha visto.

Veamos qué pasa.

 

Armando González: AGonzalez03@live.com.

Link  https://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article219283000.html

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