Una Campaña del CAM 6 en el Zócalo de Tlaxcala

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Foto del recuerdo.

-Reportaje Gráfico y Extemporáneo-

FOTOS Antonieta Durán

 

Groussac o Borges, miro este querido
mundo que se deforma y que se apaga
en una pálida ceniza vaga
que se parece al sueño y al olvido.

(Poema de los dones)

 

Pasó por casualidad como tantas cosas que da gusto contar. Se reunieron en el zócalo de Tlaxcala para solicitar donaciones a partir de 1 peso y a dicho propósito improvisaron un espectáculo con los alumnos. Algunos se veían inhibidos entre tantos paseantes, mas otros disfrutaron la parada en el epicentro del estado.

Una foto trae el nombre de la escuela: Centro de Atención Múltiple de Tetlanohcan. Atienden a niños con síndrome de Down, paralíticos, ciegos.

Juego de cajas.

 

El reportero recuerda que al llegar al kiosco, a la vista del grupo sintió la conmiseración natural hacia cualquier persona herida o discapacitada. Pronto, merced a su charla con el profesor ciego, la lástima se fue. “Nadie rebaje a lágrima o reproche /esta declaración de la maestría de Dios, /que con magnífica ironía me dio /a la vez los libros y la noche”, recomienda un poeta que empezó a enceguecer desde la cuna, Jorge Luis Borges.

Tradición taurina.

 

El caso es que los apuntes nunca aparecieron. Sin notas manuscritas como si no hubiera estado. El reportero tiene memoria de mosca, y para colmo, un atavismo misterioso lo hace desconfiar del cel y la grabadora le pone más nervioso que al entrevistado. Ni siquiera recuerda si un fin de semana o cualquier día; apenas a un profesor graduado en educación especial y a la amable coordinadora.

Decidió entonces que no había nada que hacer, no habría reportaje.

Apoyo familiar.

 

Pese a ello están las fotos. Siguen ahí, tercas, en el escritorio de la computadora que limpia constantemente. Reunió quince en una carpeta amarilla mientras buscaba la libreta que nunca pudo hallar. Hoy volvió a mirarlas.

Son imágenes agridulces: el reportero confiesa haber llorado con una sonrisa, como le pasa con algunos poemas del más dulce de los argentinos. ¡Son tan valientes esos chicos y sus maestros! ¡Y qué familias!

En el epicentro.

 

Borges sufría por los libros y la difuminación al paso de los años de sus veneradas rosas. Ahora, tres meses después, el reportero se reclama no haber preguntado a cada ciego lo que más le gustaría ver. Es sin duda una minusvalía compleja y extraña, la ceguera. ¿Cómo será la realidad sin imágenes visuales?

“En la historia y la mitología la ceguera se ha sacudido el estigma de ser una discapacidad visual para convertirse, paradójicamente, en un símbolo de claridad y sabiduría” –escribió el cirujano Mario Enrique de la Piedra Walter en su “Elogio de la sombra…”, citando los casos de los poetas Homero y Milton (“construyó su paraíso desde las tinieblas”), y el del filósofo Demócrito (“se arrancó los ojos para que el espectáculo de la realidad no lo distrajera”).

Kilómetro del peso.

 

Es cierto. Estar ciego debe ser como andar ensimismado en las ideas de uno, no por nada todo invidente tiene algo de filósofo.

Ahora, a la vista de las imágenes el reportero lamenta no haber sido más curioso ni contar con más tiempo. Sobre todo le intrigan los versos primeros y finales del poema El ciego, también de Borges: “No sé cuál es la cara que me mira /cuando miro la cara del espejo… Pienso que si pudiera ver mi cara /sabría quién soy en esta tarde rara”.

 

Curioso.

Entraña una paradoja publicar fotos para un profesor ciego, mas lo prometió y la deuda le pesa al reportero. La casi siempre bendita tecnología ¿podrá devolver algún día al amigo profesor el don de descubrirse en la plata de los espejos y las aguas calmas?

Aprendiendo a bailar.
Impresiones.
Jugar es vivir.
Familias con honor.
Profesores.
Con la directora.
Amigo profesor.
El reportero y sus informantes.

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