con información de actualidad.rt.com
Nicanor Quinteros, un niño de tan solo 13 años, fundó en 2015 una pequeña escuela doméstica en su propia casa, ubicada en la región rural de Pocitos, San Juan —al norte de Argentina— con la intención de ayudar a otros niños con sus tareas escolares y evitar, de este modo, que pasen tiempo en la calle. Hoy dicta clases para 50 alumnos en un aula propia.
La ‘escuelita’, como la apodan, fue construida inicialmente por la abuela de Nicanor, Ramona Quinteros, en el humilde patio de la vivienda que comparten desde que el niño tiene siete años. El nombre elegido para su proyecto en conjunto fue, desde el comienzo, ‘Patria y Unidad’. La primera palabra en homenaje al país y lo segundo para que los niños siempre estén unidos.
Tanto para nivel inicial como para intermedio, las mesas y sillas de los primeros 30 alumnos que asistían estaban compuestos por cajones de verduras; la campana para el recreo era el tambor de un secarropa con un fierro y una piedra en su punta. Así mismo, la pizarra eran retazos de cartones en los que escribían con tizas. El escritorio del joven maestro era, simplemente, una tabla de madera sostenida por dos grandes baldes de agua.
«Le pido a cada chico que traiga un saquito de té y mi abuela me ayuda con algo para comer. Como muchas veces vienen al mediodía, mi sueño ahora es tener un comedor para poder darle de comer a los chicos que vienen a la escuelita o a los vecinos del barrio que lo necesites”, expresó Quinteros al medio Tiempo de San Juan.
La nueva aula de Nicanor
La historia del pequeño niño y su escuela se dio a conocedor a mediados del 2018 y, desde entonces, personas de distintos puntos de Argentina se ofrecieron para enviar donaciones y contribuir al crecimiento de ‘Patria y Unidad’.
La escuela, ubicada a 30 kilómetros de la ciudad de San Juan, comenzó a recibir también la ayuda de otros niños en la enseñanza, compañeros de Nicanor en la escuela que asiste por las mañanas, para poder abarcar a más alumnos.



