Pinturas malditas que causaron incendios y otras desgracias

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“El niño que llora” (The Crying Boy) o “Los niños llorones” alcanzaron bastante fama en la década de 1980, especialmente en Inglaterra.

 

¿Es posible que una pintura que refleja la profunda tristeza de un niño provoque desgracias donde se encuentre? The Crying Boy es una serie de pinturas asociadas a hechos funestos, especialmente incendios, que ocurrieron en la Inglaterra de la década de 1980. La historia de estos rumores es interesante, al mismo tiempo que siniestra. Conoce cómo se originó la maldición del cuadro El niño que llora.

Cómo surgió la maldición del cuadro El niño que llora

El autor de la serie de retratos El niño que llora (The Crying Boy)oLos niños llorones fue el artista italiano Bruno Amadio, bajo el nombre de Giovanni Bragolin. Sus producciones alcanzaron bastante fama en la década de 1980 y se distribuyeron alrededor del mundo, teniendo en Inglaterra una excelente acogida.

El nacimiento de la tétrica leyenda de El niño que llora inició el 4 de septiembre de 1985 cuando el periódico sensacionalista británico The Sun publicó la historia de Ron y May Hall. Este matrimonio afincado en Rotherham, Inglaterra tuvo el infortunio de ver cómo su casa se incendiaba.

Lo único que quedó intacto fue una copia del cuadro de El niño que llora. En un arranque de enojo, histeria o una mezcla de ambas, la pareja culpó del incendio al cuadro.

 

The Crying Boy maldición
El 4 de septiembre de 1985, el periódico sensacionalista británico The Sun publicó la historia de Ron y May Hall que dio pie al nacimiento de la maldición de El niño que llora.

El testimonio del oficial de bomberos

Alan Wilkinson, un oficial de bomberos, alimentó (sin intención alguna) la historia de la maldición. Este hombre señaló a la prensa que no era la primera vez que le tocaba ser testigo de un incendio donde lo único que se salvaba de las llamas era una reproducción del mismo cuadro. Sin embargo, descartó cualquier conexión con lo sobrenatural.

A pesar de ello, no podía explicar cómo los cuadros habían sobrevivido al fuego. Su mujer tenía su propia teoría:

“Siempre digo que son las lágrimas las que apagan el fuego”.

El ya citado The Sun aprovechó la situación para publicar la noticia con un curioso pie de foto que acompañaba a la imagen del cuadro:

“Lágrimas de miedo… el retrato que los bomberos dicen que está maldito”.

Asimismo se hacía hincapié en que en los últimos meses se habían vendido unas 50.000 reproducciones del cuadro en las sucursales de los grandes almacenes británicos, especialmente en las zonas de clase trabajadora del norte de Inglaterra.

Y la histeria se propagó como el fuego…

serie de pinturas niños que lloran

pintura el niño que llora

A partir de este acontecimiento, comenzó una ola de testimonios que afirmaban sobre la maldición del cuadro El niño que llora. No queda del todo claro si se trataba solo de una de las pinturas de la serie de 27 retratos que hizo Bruno Amadio, o si varias de ellas estaban involucradas en los hechos.

Una lectora del diario The SunDora Mann, afirmó que su casa se quemó sólo seis meses después de comprar el cuadro:

“Todos mis cuadros fueron destruidos, excepto el del niño llorando”.

La señora Rose Farrington, de Preston, en una carta publicada por el mismo The Sun, escribió:

“Desde que lo compré en 1959, mis tres hijos y mi marido han muerto. A menudo me he preguntado si tenía una maldición”.

Y así más y más historias de incendios que tenía una explicación totalmente lógica (cigarrillos abandonados por descuido, sartenes sobrecalentadas y calefactores eléctricos defectuosos), pero en los cuales el factor extraño seguía siendo el mismo: el cuadro del niño que llora no sufría daño alguno.

 

diario the sun hablando sobre la maldición del niño que lloraAprovechando el caos desatado, The Sun se ofreció a recolectar los cuadros “malditos” para deshacerse de ellos. Las oficinas de la redacción se llenaron de 2.500 copias de El niño que llora, las cuales se quemaron.

El acontecimiento se publicó en las páginas del diario con el titular The Sun acaba con la maldición del niño que llora”. De manera notable, los casos de accidentes y desgracias provocados por el cuadro dejaron de circular, aunque a lo largo de las décadas la historia se ha difundido y no han faltado historias que reviven la supuesta maldición del cuadro El niño que llora.

Una estrategia sensacionalista

Los autores Peter Chippindale y Chris Horrie atribuyen el origen de esta leyenda urbana al legendario editor Kelvin MacKenzie en su libro The Sun, Stick it up your Punter! (1990). En él relatan que a mediados de los años 80, The Sun enfrentó un pleito periodístico con el Daily Mirror para ganar la atención de sus lectores.

MacKenzie tuvo la idea de crear un acontecimiento sensacionalista con la maldición de esta serie de pinturas. Nunca se imaginó que la historia trascendería el tiempo y sobreviviría hasta nuestros días.

 

¿Quién fue Bruno Amadio y qué lo inspiró a hacer estos retratos?

Bruno Amadio

Se sabe que nació en Venecia, Italia, un 15 de enero de 1911, y falleció en Padua el 22 de septiembre de 1981. De joven se enroló en el Ejército italiano para combatir en la Segunda Guerra Mundial. Debido a esta experiencia vio el sufrimiento de cientos de niños a causa del conflicto.

Esto sería la inspiración para crear la serie de 27 pinturas llamadas Los niños llorones o Los niños que lloran. En España e Inglaterra estas reproducciones gozaron de mucha popularidad, pese a la leyenda negra que acabamos de relatar.

La manera en que estas pinturas fueron concebidas es tan misteriosa como la leyenda en torno a ellas. Se dice que la primera era el retrato de un niño que Amadio conoció en un orfanato. Este sitio se incendió y el niño pereció en el incidente.

Las leyendas paranormales afirman, sin sustento alguno, que el alma del niño quedó alojada en la pintura y ello provocó que las casas o sitios donde estuviera ésta o cualquiera otra perteneciente al ciclo de Los niños llorones se incendiaran.

 

Revelando la verdad en torno a los autores

David Clarke, profesor asociado del Departamento de Artes Mediáticas y Comunicación de la Universidad Sheffield Hallam (Reino Unido) y experto en leyendas contemporáneas, revela detalles sobre la verdad en torno al caso de la maldición del cuadro El niño que llora.

El investigador afirma que:

“Poco después se supo que los grabados “malditos” no eran todos copias del mismo cuadro, ni todos los grabados eran del mismo artista”.

El cuadro que sobrevivió al incendio de Rotherham estaba firmado por el artista G. Bragolin, es decir, Bruno Amadio, al cual Clarke le adjudica una nacionalidad española y no italiana, como afirman diversas fuentes.

Para hacer más misteriosa la historia, otros “niños que lloran” que se encontraron en los incendios fueron pintados por una artista escocesa, Anna Zinkeisen, que murió en 1976. Estos retratos formaban parte de una serie llamada Infancia.

Las dudas y las inconsistencias en torno a esta historia persisten mientras las lágrimas siguen rodando en estas misteriosas pinturas.

pintura de anna zinkeisen

 

 

 

con información de muyinteresante.com

 

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