Código Tlaxcala
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Mi País se Estremeció

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Todo comenzó con el inesperado temblor del pasado 19 de septiembre de 7.1 grados en la escala de Ritcher, justo momentos después de cumplirse 32 años del famoso y trágico temblor de 1985.

En Tlaxcala, donde radico actualmente se sacudió el Hospital General, la Iglesia de San José, la Parroquia y el Exconvento de San Francisco en Tepeyanco, la Parroquia de la Virgen de la Natividad, en Nativitas y la Parroquia de San Felipe Apóstol, en Ixtacuixtla, son lugares que el gobernador Marco Mena visitó personalmente, además se desgajó una parte de nuestra simbólica Malinche y el Popocatepetl “Don Goyo”, lanzó una fuerte fumarola justo momentos después del temblor.

Soy una espectadora más de las redes sociales, leyendo y atenta a las reacciones en los distintos puntos del país afectados, todo gracias a lo publicado por diversos medios y personas involucradas en la desgracia.

El tiempo avanza y comienzan a ilustrarse las redes con imágenes de aquellos que dan todo lo que pueden para ayudar al prójimo, muchos ejemplos como aquel artesano pobre que ofreció toda su mercancía a cambio de víveres, el que puso en la ventana de su casa una leyenda que dice “carga celulares aquí”, junto a varios enchufes conectados a la electricidad en su hogar, el anciano de la Cruz Roja cargando cajas pesadas para poner su grano de arena o aquellas latas de alimentos con leyendas tales como “pronto pasará”, “no pierdas la fe”, “estás vivo, eso es lo importante”.

La solidaridad se siente a tal magnitud que supera con creces al daño provocado por el sismo, es difícil recopilar todas las causas nobles entre la población, sin embargo, sin ánimo de reclamos, los gobernantes se han quedado atrás, todos somos parte de la ciudadanía y con el apoyo de todos, saldremos de esta desgracia en poco tiempo.

Ayer veía un capítulo de Los Simpsons en el que el personaje principal “Homero” expresó “el país no puede derrumbarse, somos más fuertes que la Antigua Roma”, frase inspiradora para estos momentos para mi país.

Algo que me ha gustado en particular, es la ayuda a aquellas mascotas que quedaron sin hogar, son cientos quizás, los que necesitan alimento, agua y un hogar.

El surgimiento de centros de acopio para apoyar a las víctimas del sismo sucedió de manera inmediata, imágenes de personas de todas edades y estratos sociales ayudando se difundieron de manera viral, inspirando a ayudar y a no olvidar la solidaridad de nuestros mexicanos.

Todo muy bien hasta aquí, pero no dejemos de lado a Morelos y sus distintas comunidades sin recursos que han quedado en desolación, en ese estado, muchas de sus edificaciones resultaron con daños que van de lo severo a la pérdida total.

No olvidemos a Puebla y sus 9 mil 772 viviendas dañadas, 200 edificios patrimonio y 127 lesionados parte del saldo, según una nota del Diario Cambio.

Enfoquemos nuestra ayuda en los lugares donde más se necesite, no lo hagamos por tomar una ‘selfie’ y publicarla para vanagloriarnos, hagámoslo porque tenemos la oportunidad de convertirnos en portadores de esperanza, no hay mayor riqueza que esta.

Si el gobierno tiene la culpa o no, es irrelevante, ya habrá tiempo para el enojo y los reproches, el aquí y el ahora es el único que existe, todo a su tiempo.

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