Primer acto:
En 2012, Miriam Rodríguez Martínez sufre el secuestro de su hija Karen quien finalmente fue asesinada por un grupo delictivo en San Fernando, Tamaulipas.
Segundo acto:
Meses después el esposo de Miriam también sufre un intento de secuestro, pero ella lo evitó al perseguir a los delincuentes que fueron detenidos por el Ejército Mexicano.
Tercer acto:
Miriam inicia la búsqueda de los restos de su hija y los encuentra. En un San Fernando que había sido noticia mundial por las fosas clandestinas encontradas en 2010.
Cuarto acto:
Uno de los inculpados de nombre Enrique Yoel Rubio Flores es internado en el penal de Ciudad Victoria.
Quinto acto:
El 23 de marzo de 2017, Rubio Flores se fuga del penal junto a otros 29 reclusos, evidenciando la porosidad de la seguridad penitenciaria en Tamaulipas.
Sexto acto:
Al conocer la noticia de que el asesino de su hija está libre, Miriam Rodríguez Martínez solicita protección de las autoridades federales y estatales… y se la niegan.
Séptimo y último acto:
La activista Miriam Rodríguez Martínez es asesinada ayer, Día de las Madres, de varios impactos de arma de fuego en su casa.
Y en un twitter el gobernador de Tamaulipas escribe: «Expreso mi condena por el asesinato de la activista».
Lo que vivimos todos los activistas en este país, donde hacemos el trabajo de las autoridades sin salario y nadie nos protege terminando asesinadas por un sistema lleno de corrupción y omiso Atte Activista Kika Flores



