Hace algunos días, salió una noticia a la luz pública donde el presidente electo de nuestro país, Andrés Manuel López Obrador declaraba que NO podría cumplir sus promesas de campaña porque recibiría un México en “bancarrota”, pero lo ilógico de este asunto es que semanas antes, no mucho, declaraba que recibirá un México fuerte y próspero del aun presidente, Enrique Peña Nieto, lo cual, y sin tanta ciencia, no es cierto. El decir en un discurso político que existe “bancarrota”, y no de chiste, sino de una manera seria y objetiva, eso determinante de que nuestro país no cuente con la posibilidad de mejorar ni crecer en todos los aspectos.
Es o no lo es, veamos lo siguiente:
- Para que México sea declarado en “bancarrota” tienen que cumplirse ciertos requisitos, ejemplo: que el gobierno se declare imposibilitado para cumplir con sus compromisos del pago de la deuda que tenga, que este comprometido casi todo su presupuesto para el pago de deuda externa, que cuente con altas tasas de inflación, devaluación de la moneda, etc. Aun así, México no cumple con ninguna de estas condiciones, para el bienestar de todos.
- A pesar de que la deuda pública creció, gracias al gasto indiscriminado de los recursos económicos por parte de esta administración, de representar el 46.2% del Producto Interno Bruto (PIB), aún es administrable, las cifras en otros países como Estados Unidos son de más del 70% de su PIB. Calificadoras internacionales como Moody’s le dan una calificación positiva a México que lo sitúa en la posibilidad de recibir inversión e incluso créditos internacionales, lo cual indica que, aun con la situación actual de la economía mexicana que no pasa por su mejor momento, México no está en “bancarrota”, lo que lo hace un país, que si bien, aplica buenas políticas acerca de la economía, no se pagara la deuda externa, pero si la economía interna mejorara.
Crisis económicas han existido, crisis provocadas o crisis por malos manejos, tal es el caso de los países latinoamericanos como Chile, Argentina o Brasil, donde su economía nacional mejoró gracias a las buenas políticas implementadas en cada uno de estos países y no lo han llevado, si, a la bancarrota como es el caso de Venezuela, donde las malas políticas implementadas y la dictadura, han llevado a una bancarrota donde no se ve que puedan salir pronto de esa situación tan grave que atraviesa esta nación, dependerá en gran medida de este gobierno entrante, de la secretaría de economía y hacienda, el que México, ahora sí, no esté en bancarrota en los próximos 6 años de su administración, donde una señal será el mejoramiento en los bolsillos de los mexicanos y mayor inversión tanto nacional como extranjera.
Ser uno de los países más confiables para invertir en América Latina, las cifras macroeconómicas y un balance primario positivo alejan, por ahora, a México de la bancarrota. Pero de seguir manejando las finanzas públicas de México como se ha hecho en los últimos años, el país sí podría llegar a ella más pronto que tarde, lo cual debe tomarse este tema con mucha responsabilidad de hechos concretos y no solo buenas intenciones.

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