Andrés Manuel López Obrador identificó en su mañanera de este lunes a los funcionarios de gobierno y la delincuencia organizada como las fuentes principales de los ataques contra periodistas mexicanos, a la vez que reprochó a la prensa que llama “fifí” y “conservadora” por haber apoyado a gobiernos anteriores que persiguieron y censuraron a periodistas.
“¿Quiénes son los que agreden?”, se preguntó el presidente tras que un reportero contabilizó con la ejecución ayer domingo del sinaloense Omar Iván Camacho, ya 6 periodistas asesinados en lo que va del año en México.
AMLO se contestó: “Sin duda hay dos. La delincuencia y representantes del Estado.”
El mismo reportero sugirió a López Obrador que dada la actual situación de indefensión del gremio, podría ser imprudente azuzar a la opinión pública contra los periodistas críticos de su joven gobierno. “¿Es sensato generalizar?”, inquirió al presidente.
En su respuesta, AMLO ahondó en su percepción sobre el periodismo mexicano y reivindicó en nombre de la libertad de expresión su derecho a criticar a la propia prensa. “La democracia es mensajes de ida y vuelta, diálogo circular.” “O sea, no me voy a quedar callado ante la hipocresía del conservadurismo. Porque los conservadores, los fifí, tienen como doctrina, y podría decir su única doctrina, la hipocresía. Entonces ya basta de simulación. ¡Fuera máscaras!”.
En relación a ello criticó la complacencia de la prensa hacia los regímenes de Salinas (“padre de la desigualdad social en México”), Zedillo (“convirtió deudas privadas en públicas, el Fobaproa”), Fox (“resultó un traidor a la democracia”), Calderón (“convirtió al país en un cementerio”) y Peña (“la corrupción”).
De paso se pronunció por reabrir el caso Colosio, “un crimen deleznable que merece ser aclarado”.
López Obrador ilustró la persecución de periodistas con los casos de Carmen Aristegui, Gutiérrez Vivo y Virgilio Caballero; nombres a los que sumó un reconocimiento post mortem a Rubén Núñez, un dirigente de la CNTE fallecido anteayer. “Fue vilipendiado, calumniado por esa prensa”, afirmó en relación a la aprehensión en 2016 de Núñez, acusado de lavar 24 millones de pesos destinados a la educación básica.
“Entonces que no se pasen o no se sientan omnímodos los grandes jueces, los grandes juzgadores que pontifican”, advirtió AMLO. El pasado sábado, tras escuchar una rechifla durante la inauguración de un estadio beisbol, el presidente también llamó “la porra fifí” a sus chifladores.

Previamente, Alejandro Encinas había criticado a las empresas periodísticas por no pagar un salario profesional y mantener a los reporteros en situación de indefensión laboral y social, y se refirió a “casos vergonzantes de periodistas que son desplazados por los propios propietarios de medios”.
El subsecretario de DH de la SEGOB planteó la posibilidad de “fortalecer la función del Gobierno también en este campo”, particularmente a través de la presión que tradicionalmente ejerce el gobierno de México contra los concesionarios de permisos para hacer periodismo electrónico (radio y tevé).
“Particularmente de quienes gozan de concesiones públicas, y el Estado si puede”, recordó Encinas.
PRENSA FIFÍ CONSERVADORA
López Obrador reiteró a los periodistas etiquetados “fifís” y “conservadores” que “siempre vamos a ser respetuosos de los medios de comunicación”, aunque reivindicó dichas etiquetas al reclamar su “derecho a decir que existe esta prensa conservadora, fifí”.
AMLO responsabilizó específicamente a los dueños y los directores de medios de estar orquestando una campaña “sistemática” contra su presidencia.
“La prensa fifí todos los días, un día sí y al otro también, se dedica a cuestionar y a veces a calumniarnos, todos los días, como sistema, porque hay una línea editorial en contra nuestra, no desarrollada a partir del pensamiento de cada periodista, de cada escritor, sino una consigna de parte de los dueños de los medios, del director de un medio”, afirmó.
Reiteró enseguida: “Existe una prensa fifí, no es una invención. Existe el partido de los fifí, existe el conservadurismo en México, y creo que nunca ha desaparecido. El señalar de que existe un partido conservador (y) una prensa fifí, pues es decir lo que considero real. No es una invención y es parte de la democracia el que podamos ejercer todos nuestros derechos a manifestarnos con libertad y con respeto”.
El presidente atribuyó a dicha prensa el propósito de “seguir manteniendo este régimen de injusticias, de corrupción, de privilegios, que continuara el saqueo en el país”. “Y la gente dijo basta, aprobó los cambios, las transformaciones, y ellos no se resignan”, razonó.
TRANSPARENCIA Y CORRUPCIÓN
En ese marco, el presidente López Obrador reafirmó la transparencia como “uno de los distintivos del nuevo gobierno, de que podamos todos los días hablar de estos temas que antes se ocultaban”. “Esto es importante decirlo porque a veces se padece de amnesia y se olvida cómo era el régimen autoritario durante el periodo neoliberal.”
Al respecto, López Obrador sostuvo que a sus predecesores “salían al paso sólo para simular atender” asuntos de gran relevancia como las ejecuciones y desapariciones de personas, y la corrupción.
“Para hablar con claridad”, clavó el presidente, “ellos estaban en los bisnes. Lo que les importaba era hacer negocios al amparo del poder público. El gobierno estaba destinado a facilitar el saqueo, el robo, no a la protección de los ciudadanos”. Agregó: “Es un avance que no se tolere el robo, la corrupción de arriba hacia abajo, que no haya complicidades. Y que no haya silencio cómplice, que se dé la oportunidad a todos de expresarse y que haya transparencia”.
El primer presidente de izquierda de México desde Luis Echeverría Álvarez puso dos ejemplos más de los “muy grandes problemas que se heredaron”.
“Lo de los desaparecidos, se ve como una cosa normal que hayan desaparecido 40 mil personas y haya 26 (sic) cuerpos sin ser identificados. Así muchas cosas. Los contratos de los gasoductos, imagínense, entregar contratos a empresas para hacer gasoductos. Si cuesta mil millones hay que terminar pagando 8 mil millones. Peor, no es propiedad pública aunque se paga con dinero del presupuesto. Es propiedad de la empresa que lo construye. ¿Qué es eso? Así se heredaron muchas cosas.”
PERIODISTAS NO FIFIS
Virgilio Caballero hizo carrera como comunicador de gobiernos anteriores al de AMLO. Con motivo de su deceso ocurrido ayer, Genaro Villamil, el nuevo mandamás de la comunicación gubernamental de México, tuiteó este lunes: “Descanse en paz un gran amigo, un constructor de #MediosPublicos, un periodista cabal”.

Carmen Aristegui, una descendiente de españoles refugiados en México debido al franquismo, fue separada tras largo litigio del grupo MVS a raíz de dar su respaldo (al aire) a un cartel exhibido por el radical neocomunista Fernández Noroña, donde se acusaba de alcohólico al entonces presidente Felipe Calderón. Aristegui se anotó posteriormente un gran logro periodístico al revelar la adquisición por la exprimera dama y ex esposa de Peña Nieto, la actriz Angélica Rivera (a) “La Gaviota”, de una residencia valuada en varios millones de dólares adquirida de la empresa Higa de Juan José Hinojosa, un licitador preferido del expresidente.
Gutiérrez Vivó está alejado de los micrófonos de la radio y la comunicación de México desde hace más de una década, a raíz de una prolongada y millonaria disputa legal con Radio Centro, coincidente con el autodestape presidencial, precisamente en su cabina, en 2004 de AMLO. En reiteradas ocasiones, la última el pasado noviembre, López Obrador expresó su deseo de lograr que Aristegui y Gutiérrez Vivó “puedan mantener su espacio y sus programas”. Acerca del segundo, había apuntado días antes su deseo de que “ojalá y regrese, hay de parte nuestra la mejor disposición, sí él quisiera tendría las puertas abiertas”.
La reincorporación de Aristegui así como el ingreso a Radio Centro de “Julio Astillero”, un periodista de izquierda que no hace el feo a la dictadura de Cuba, confirman el propósito presidencial de favorecer a comunicadores afines.




