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El Arte Biométrico de Rafael Lozano-Hemmer

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Un ojo del tamaño de una pantalla nos observa y sigue, está vivo en el monitor y responde, parpadea y guiña, nos enfoca. Intimida. Vigila y contempla. Es la obra “Surface Tensión” del artista Rafael Lozano-Hemmer (1967). Una pieza de arte biométrico, práctica que utiliza técnicas para detectar la presencia humana. Cualquier tipo de tecnología que pueda medir lo vivo es una técnica biométrica.

Como lo dijo Marshall McLuhan, “la tecnología es una segunda piel”. Esta sentencia representa la línea de trabajo de este artista mexicano radicado en Quebec, quién en alguna entrevista comenta: “Estamos en la cultura de la tecnología, es un poco como un lenguaje, no es opcional. No podemos ser objetivos con la tecnología, a lo máximo que podemos aspirar, es admitir que somos cyborgs y que para entendernos debemos entenderla a ella. Investigarla, es investigarnos a nosotros mismos”. Y añade: “Trabajar con tecnología es algo inevitable, no podemos imaginar que seriamos sin estar frente a un monitor ocho horas diarias”. Este creador involucra en su obra video interactivo, robótica, vigilancia computarizada, fotografía, instalación sonora entre muchos otros dispositivos del arte contemporáneo.

Surface Tension

La obra de Rafael se encuentra en importantes colecciones. En la Tate Gallery de Londres o el MoMA en Nueva York son dos ejemplos. Fue el primer artista que representó a México en la Bienal de Venecia en el año 2007. La exposición monográfica “Pseudomatismos” que se presentó hace un año en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo de la UNAM, fue la primera muestra en un museo en México de su trabajo. La exposición recorrió 23 años de producción. El título de la exposición alude al automatismo surrealista, ejercicio artístico que atiende la creatividad del subconsciente dándole valor a la acción aleatoria y accidental, en el “Pseudomatismo” de Lozano-Hemmer por el contrario, el  autómata actúa “por sí mismo” o “en relación”.

La obra de este artista se trata de un arte interactivo, un arte que él mismo clasifica como arte escénico y no arte visual, pues está basado en el evento. El momento en el que el público participa, es donde comienza la obra a crearse. Apunta: “Con el arte interactivo el aura del arte ha vuelto, es en tu presencia cuando la obra tiene singularidad. La obra es un devenir en el espacio y en el tiempo”.

Pulse Show

En la obra “Respiración Circular Viciosa”, una gran maquina trabaja con el aire del espectador. Por un lado está un cubículo sellado y transparente, con espacio para dos personas y que internadas en él, dejarán su respiración para generar un cuerpo mecánico con ventiladores, mangueras y bolsas de papel.

”Respiración circular viciosa” y al frente Rafael Lozano-Hemmer

En la instalación “Standards and Double Standards, un grupo de cinturones dotados con sensores sensibles al humano, parecen sostener cuerpos invisibles que se dirigen al espectador, es una especie de cerco, represión invisible y un excelente ejemplo del mejor arte contemporáneo, un arte vivo, un ambiente que se completa con la interacción entre obra y público. El arte se nutre de la ambigüedad y este tipo de arte propuesto por Rafael Lozano-Hemmer articula distintas posibilidades de percepción, al producir el cierre de la pieza en el espectador.

Standards and Double Standards, 2004

Sostiene Rafael Lozano-Hemmer que: “La vida artificial existe, nosotros al tener todos nuestros procesos sociales, como la guerra, la economía, el amor, el ocio traducidos a medios electrónicos interconectados, entonces somos un tipo de vida artificial. ¡La vida artificial ya está en marcha¡”. Y es por ello que intenta hacer palpable con su trabajo esta vida que es y que somos, pues para Rafael la tecnología no es un instrumento sino una determinación de subjetividad y sociabilidad. Se dice pervertidor de la biometría pues al asumirla como parte de la vida cotidiana, la comprende: “una cámara de un aeropuerto por ejemplo, ya tiene nuestros prejuicios integrados, ya que distingue rasgos étnicos y te compara con un banco de datos sospechoso”, finaliza: “Yo intento hacer obras poéticas con la biometría, que sean cuestionadoras de estos prejuicios sociales, pero tengo claro que este tipo de trabajo, no reemplaza a ningún otro tipo de obra de arte”.

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