“La cultura líquida moderna ya no siente que es una cultura de aprendizaje y acumulación, como las culturas registradas en los informes de historiadores y etnógrafos. A cambio, se nos aparece como una cultura del desapego, de la discontinuidad y del olvido”. Zygmunt Bauman
El sistema capitalista ha tenido diferentes críticas, en una de ellas está la producción en masa, el consumo desmedido que hacen las personas y evidentemente el desperdicio descontrolado, en un mundo tan cambiante esto tiene lógica, lo podemos ver en las tecnologías y directamente en los Smartphone’s donde ni siquiera las compañías tardan un año en sacar un modelo nuevo, lo que esto genera que el consumidor tenga que cambiar de producto y desechar el otro puesto que este ya está obsoleto u obsoleto pero de manera programada para que los individuos sigan consumiendo. Por otra parte, esta cultura del consumismo nos está orillando a una deshumanización, donde al individuo se le ha enseñado que entre más rápido consiga beneficios o placer más pronto será exitoso. Ante estos y otros cambios, el sociólogo Zygmunt Bauman lo llama modernidad liquida, donde explica que toda base de la sociedad es líquida e inestable, como en los deseos y las necesidades, para esto Bauman asocia la felicidad con el incremento del deseo y la intensidad, en sus mismas palabras él dice que: “Además de tratarse de una economía del exceso y los desechos, el consumismo es también, y justamente por esa razón, una economía del engaño.”
El amor está lleno de relaciones mercantilistas, donde a las personas se les ve como productos que extreman las relaciones en cuestión de satisfacción o insatisfacción, así como si se seleccionaría cualquier producto o incluso en términos de industrialización donde el individuo mide la eficacia, la ganancia y la disminución de perdidas, sin en cambio las relaciones entre personas son más complicadas que ello. En nuestros tiempos tenemos famosas aplicaciones y redes sociales para citas, tener encuentros para conocer personas, estamos utilizando un servicio que trata de mejorar y facilitar la forma de tener relaciones o al menos eso es lo que se nos han intentado vender, a primera vista esto suena bien puesto que somos seres que intentan tener contacto con otras personas, pero también esto lo hace parecer un stock de humanos (Entiéndase Stock a la cantidad de productos que se tiene almacén o anaqueles) por donde se nos permite elegir entre personas para poder generar posibles relaciones, claro está que la complejidad de las relaciones humanas persiste.
A los usuarios de dichas redes sociales o aplicaciones están sometidos a una competencia publicitaria donde ellos son los productos a vender, lo que genera a los individuos una presión como comprador y vendedor, los compradores tendrán el temor de ser timados por lo que consumen y no obtener la satisfacción buscada, para los vendedores temerán no ser comerciables lo que esto se puede prestar para mentir acerca de su propia identidad con tal de “gustar” o ser elegido, esto así mismo causa males diversos como la pérdida de identidad de una persona, tener esa incertidumbre de que alguien puede ser mejor que tú y puedas ser remplazable pues ahora competimos con todo el mundo lo cual esto nos lleva a una comparación interminable y el sujeto puede terminar desvalorizándose, en mismas palabras dichas por Vicente Verdú “juguemos a encontrar una identidad, pero detengámonos antes de encontrarla.”
Estamos en una era donde nos encontramos inmersos en una economía que promueve el desapego, de plena inseguridad que surge de ese proceso mercantilista y de una cultura del consumismo, nos encontramos en una competencia voraz, donde cada individuo siempre va a tratar de buscar sus propios benéficos incluyendo las mismas relaciones que el individuo pueda tener, se ha creado una cultura del placer inmediato y si este no es conseguido simplemente se deshecha y se puede seguir probando con otros productos e incluso personas, esto inclusive nos ha orillado a un individualismo en una supuesta sociedad donde trata de ser más incluyente y tolerante.
En conclusión, podemos ver percibir un futuro lleno de incertidumbre y tal vez menos humano, las relaciones entre personas siempre van a ser de gran importancia para una sociedad a pesar de su complejidad, somos seres sociables con un gran potencial para salir de cualquier adversidad, con esto hago la invitación a una reflexión e incitar a la crítica.
Bibliografía
Bauman, Zygmunt
2005 Amor líquido. Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos. Madrid, Fondo de Cultura Económica



