AMLO en 3 Preguntas (y un Colofón Impensado)

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Álvarez Lima, senador con agenda del Presidente electo. (politicatlaxcala.com.mx)

 

1ª: JAAL Y EL TIRANNOSAURUS

“No hay agendas personales, es la agenda (legislativa)” de Andrés Manuel López Obrador. Tal revelación de José Antonio Álvarez Lima, recogida en el último número de la revista Liderazgo del colega Mario Alberto Macías Palma, desvela parte del misterio de la Cuarta República que el presidente electo se propone instaurar en México y cuyos detalles específicos sólo conoce el propio AMLO.

¿Qué significa que un legislador renuncie motu proprio a su independencia intelectual y personal? De entrada, implica subordinar el poder Legislativo al Ejecutivo y presumir cual virtud un pecado. Para corresponder con franqueza igual a la sinceridad del ex gobernador de Tlaxcala, equivale a negar la acepción constitucional de la República como forma de gobierno sustentada en la separación de poderes.

Dicha declaración del hombre que hace dos décadas gobernó Tlaxcala con las siglas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) es de agradecer, por su extraña sinceridad. Es cierto que lo dijo siendo candidato, mas pasa por buena porque desde que los legisladores de MORENA tomaron posesión nada hemos visto que la refute, al contrario. Tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados y las legislaturas locales, las bancadas mayoritarias de MORENA confirman un día y el siguiente con cándido énfasis que «su» agenda es la de Andrés Manuel López Obrador.

¿Puede haber República sin los contrapesos Judicial y Legislativo al poder Ejecutivo? No y sí.

No es así en la próspera república estadunidense donde los Clinton, Bush, Obama y Trump fueron y son acotados día a día por legisladores -inclusive de sus propios partidos – orgullosos de su independencia mental, díscolos y desafiantes cuando lo juzgan necesario. Y no en España, donde este año vimos a Mariano Rajoy caer cara al sol tras debatir ferozmente con los diputados en las Cortes. Ni en Alemania, Finlandia, Italia, Francia, Dinamarca, ni por supuesto en la aristocrática república de la Gran Bretaña.

En contraste hay gobiernos que se llaman a sí mismos repúblicas, en Cuba, Corea, Rusia, Siria, Bolivia, y en China donde nunca se ha sabido que algún legislador haya osado oponer públicamente su agenda ni sus opiniones personales a las del Ejecutivo.

López Portillo, presidente emanado del PRI anterior al neoliberalismo, tras informe de gobierno de 1981. (El Universal)

Una pregunta aún sin respuesta anubla el cielo actual de México: ¿Cuál tipo de República tendrá en mente Andrés Manuel?

Dada su vaguedad, la propuesta de la Cuarta República es en los hechos carta blanca, un sombrero del que el mago podría sacar cualquier cosa, un simpático conejo o un temible Tirannosaurus Rex.

2ª: ¿CONSULTA O MUESTRA?

¿Por qué será que los partidarios de mandar al diablo las inversiones del NAICM de Texcoco llaman indistintamente “encuesta” a la “consulta”? Estoy en que tal confusión entre una muestra (papas) y un referéndum (cebollas) no es asunto baladí o meramente semántico, y podría ser a propósito.

La razón es muy obvia: cuando se dieron cuenta de que 1% de los mexicanos que debía decidir si Texcoco o Santa Lucía es cifra tan magra que de suyo invalida el resultado, entonces algún aprendiz de genio tuvo la ocurrencia de interpretar la votación como si fuera una muestra. ¿Se vale? ¡No, es tontería!

Miles de millones perdidos, pero AMLO dijo a ICA y otras constructoras que respetará contratos. (AFP)

Ábrase cualquier manual básico de muestreo y se entenderá que la parte representa al todo sólo si la muestra es aleatoria. Y para que una muestra sea aleatoria es requisito absoluto que los respondientes sean seleccionados de conformidad con un modelo aleatorio que excluya la autoselección. En otras palabras, una muestra aleatoria se construye eligiendo al azar individuos de una lista (muestreo aleatorio simple); o según un patrón sistemático de arranque aleatorio, seleccionando  estados, ciudades, colonias, manzanas, domicilios y residentes (muestreo por áreas geográficas); o regiones, sucursales, oficinas y empleados (muestreo por conglomerados).

Votantes en Consulta se autoseleccionaron. (Informador.mx)

Ciertamente hay otros tipos de muestra, como los sondeos de internet donde los “entrevistados” se autoseleccionan; y las de cuotas demográficas cuya prioridad es construir réplicas a escala de la estructura sociodemográfica del universo estudiado. Mas por no ser éstas muestras aleatorias strictu sensu, no cabe proyectar estadísticamente sus resultados al universo. No es que no pudieran resultar más precisos que los de una muestra aleatoria; es sólo que no podemos inferirlos al universo (desconocemos cuán precisas pudieran ser).

La teoría de probabilidad estadística no autoriza atribuir al todo (universo) los datos de una parte (muestra) autoseleccionada o seleccionada de manera no aleatoria. La inferencia muestra-universo sólo es válida en tratándose de muestras probabilísticas (basadas en azar controlado). En suma, es ilegal estadísticamente hablando interpretar los resultados de la consulta del NAICM como si el 1% de los votantes representara al universo de mexicanos.

Entre los muchos indicios de mascarada corriente, pueblerina en el peor sentido, propia del antiguo y peor PRI, destaca el ínfimo nivel de participación en la consulta organizada (para colmo) por militantes de MORENA. Luego al parecer, los enceguecidos partidarios de mandar al diablo la obra del NAICM comprendieron que algo iba muy mal con la dichosa consulta y por eso la están reclasificando como “encuesta”.

Colores de MORENA en casilla de la consulta NAICM-Santa Lucía. (Milenio.com)

Tan poca gente votó, que visto bien ese 1% podría indicar una prematura pérdida de popularidad del presidente elegido con cerca de tres quintas partes de los votos válidos del 1 de julio (menos de dos quintas partes de los mexicanos en edad de votar).

En efecto, los 308 mil militantes reportados hasta mayo por MORENA más los 20 mil “Servidores de la Nación” suman aproximadamente el 44% de los 747 mil que votaron por la opción Santa Lucía; y es muy posible que gran parte de los restantes 420 mil que rechazaron la opción Texcoco hayan sido reclutados entre 11.3 millones de posibles clientes del Censo del Bienestar (2.3 millones de “Jóvenes Construyendo el Futuro”, 8 millones de adultos mayores a los que se promete una pensión y 1 millón de discapacitados en pobreza).

Una consulta fallida, facciosa y clientelar.

Enrique Calderón Alzati, de encuestadora Fundación Rosenblueth, informó resultados de consulta. (HeraldodeMexico.com.mx)

3ª: ¿Y LA FUNDACIÓN ROSENBLEUTH?

Dado que no es una muestra está más que claro que la consulta es un fracaso rotundo, el primero de López Obrador tras su arrolladora victoria electoral. Queda exhibida en toda su miseria de 1% cuando se compara con consultas genuinas realizadas en países de mejor o muy mejor tradición democrática.

El plebiscito de Colombia aprobado por la Corte Constitucional (no por un partido político) y realizado el 2 de octubre de 2016 (en un solo día, como todas las consultas auténticas), registró una participación de 37.4% (poco más de 13 millones sobre un padrón de unos 35 millones) que se pronunció sobre una pregunta algo sesgada: «¿Apoya el acuerdo final para la terminación del conflicto y construcción de una paz estable y duradera?».

Colombia dijo No, pero políticos impusieron Sí a impunidad para las FARC. (You Tube)

Ganó el No a los acuerdos de La Habana que exoneran a las FARC de miles de secuestros y decenas de atentados, y regalaron a los cabecillas 10 asientos legislativos sin pasar por las urnas. Pero aunque los ganadores excedieron por más de 2 millones la cláusula mínima de validez (4.4 millones de votos), al cabo cuatro grupos políticos perdedores (el partido del presidente, Cambio Radical, MIRA y el Movimiento de Gustavo Petro) pactaron con el presidente Santos y “Timochencko” desconocer la decisión democrática. Anécdota de una democracia de tintes bananeros, si bien bastante mejorcita que la de México…

Si alguna nación sabe de referéndums y consultas bien hechas, es sin duda la Gran Bretaña. La clase política de esa nación ejemplar ha organizado dos sobre la Unión Europea. En el primero celebrado el 5 de junio de 1975, dos años después de la integración bajo el gobierno del primer ministro conservador Edward Heath, la pregunta «¿Piensa que el Reino Unido debe permanecer en la Comunidad Europea (Mercado Común)?, sí o no», arrojó una participación de 65% (casi 26 millones) de un padrón de circa 39 millones. Ganó el Sí con dos tercios (67%).

Cartón del Brexit de 2016. (investdiva.com)

El asunto volvió a ser consultado a los ciudadanos el 23 de junio de 2016, en el famoso Brexit (acrónimo de Britain y exit) que tras 43 años de unión decidió separar la nación britana de la Comunidad Europea. Esta vez votaron 35.5 millones (72% del padrón), con 52% de partidarios del No. El apretado resultado dio alas a los comunitaristas, mas la Cámara de los Comunes hizo respetar la decisión democrática y el primer ministro Cameron (partidario del Sí que logró 48%) entregó el cargo sin necesidad de elecciones a la conservadora Theresa May. Ejemplo de una democracia cuyos gobernantes ciñen su conducta a la voluntad popular.

No menos ejemplares son los referéndums sobre su relación con el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, realizados por Escocia en 1979, 1997 y 2014.

Partidarios del Brexit celebran triunfo del Sí en 2016; votó 72%. (AFP)

El referéndum de 18 de septiembre de 2014 giró sobre el estado unitario de cuatro naciones (además Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte). Era necesario para preservar la unidad voluntaria, toda vez que un partido partidario de la independencia (SNP, Scottish National Party) había logrado mayoría absoluta en el parlamento escocés durante las elecciones de 2011. El ejercicio consultó a los pobladores de más de 15 años si querían o no cancelar el Reino Unido que en 1707 unificó los reinos de Escocia e Inglaterra. Acompañado de un amplio debate acerca de las consecuencias de votar Sí o No, el ejercicio acordado por los gobiernos regional de Escocia y el nacional de Reino Unido (a la sazón representado por Cameron) contó con la aprobación del parlamento escocés y se basó en una pregunta validada por la Comisión Electoral del RU («¿Debe Escocia ser un país independiente?, sí o no»).

La decisión confiada a 4.3 millones de escoceses residentes reportó participación de 85%, dividida entre el No promovido por Better Together (Mejor juntos, 55.3%) y el Sí de Yes Scotland (Sí Escocia, 44.7%). Aunque votaron positivo cuatro concejos (council área), entre los cuales dos de los más poblados, Glasgow y North Lanarkshire, el triunfante No ganó en 28 de los 32 incluido el capitalino Edimburgo. Los escoceses formaron un criterio informado gracias a intensos debates acerca de las consecuencias de su eventual independencia (mantenimiento o no de la libra esterlina y la Monarquía Commonwealth al modo de Canadá y Australia; afiliación o no a la OTAN y defensa y gestión de las armas nucleares en el archipiélago, entre otros temas. Al respecto, no menos importante fue la permanencia en la Unión Europea, asunto abordado posteriormente por el Brexit.)

Opositores a secesión de Escocia celebran triunfo del No en 2014; participación rondó 90% en algunas regiones. (EFE)

El referéndum de 2014 tuvo dos antecedentes. El primero de 1979 había girado en torno al contenido de una ley del año previo que creaba un parlamento escocés, al que sin embargo no facultaba para aprobar impuestos regionales. La pregunta «¿Quieres que la Ley de Escocia entre en vigor, sí o no?», interesó a 64% de los electores. Respondió Sí el 51.6% y No el 48.4%, resultado que dejó las cosas como estaban porque el bando ganador no reunió 40% del electorado estipulado en una cláusula pactada entre el gobierno nacional (entonces laborista) y el SNP. Todavía el Parlamento nacional deliberó si cabía obedecer el Sí triunfante (finalmente lo rechazó por 301 votos contra 206, en base a dicha cláusula).

Escocia realizó un segundo referéndum dieciocho años después, en 1997, merced a una oferta de campaña del primer ministro laborista Tony Blair -cuyo partido apoyó los Sí conjuntamente con SNP y el Partido Verde-, sobre dos preguntas: «¿Estás de acuerdo en que exista un Parlamento escocés?» y «¿Estás de acuerdo en que ese parlamento tenga capacidad para legislar impuestos?». Esa vez votó 60% de los ciudadanos escoceses, de los cuales 74% por el Sí a la primera cuestión y 63.5% a la segunda. Aunque de nueva cuenta ninguna de esas votaciones mayoritarias satisfacía la cláusula de 40% del padrón, al evaluar el resultado el Parlamento central consideró que el apoyo al independentismo había crecido significativamente desde 1979, y lo dio por válido. Enésima lección de democracia: el Parlamento Británico aprobó al año siguiente, en 1998 la Ley de Escocia que hizo posible un Gobierno y un Parlamento escoceses.

El 29 de octubre, AMLO defendió resultados de consulta a 1% de los ciudadanos. (HeraldodeMexico.com.mx)

Es probable que cuando Andrés Manuel López Obrador cometió la imprudencia de alardear en un video del “éxito” de la consulta del NAICM, ignoraba cómo son las consultas genuinas. Y que luego, cuando le informaron sobre las tasas de participación en consultas no facciosas, haya tenido la ocurrencia de escudarse en un argumento aún peor: pretender que la voluntad de 0.7% de los electores pueda proyectarse, cual si fuera una muestra probabilística, al 100% de los mexicanos.

Así el rey de MORENA se nos mostró desnudo. A la antidemocracia propia de espíritus bananeros agregó la ignorancia más elemental sobre estadística inferencial. Me pregunto por qué los asesores de la Fundación Rosenbleuth no le aclararon el punto (o si lo hicieron inútilmente).

Ex candidato presidencial del PRI, Meade, votó en casilla decorada de morado. (adnpolitico.com)

COLOFÓN

Urge, pero ya, que salgan de su pasmo los partidos de la partidocracia cuyos vicios, crímenes y antidemocracia alentaron el salto al vacío de una mayoría de mexicanos que sufragaron a ciegas en obediencia a la consigna “votar parejo” (renunciando así a la responsabilidad ciudadana de examinar, discriminar y elegir conscientemente a sus representantes populares).

Cambien o no de nombres, siglas, logos o colores, urge que PRI, PAN y PRD salgan del shock porque ya está claro que con Andrés Manuel llega al poder una corriente prototalitaria que podría meter en graves problemas a todos los mexicanos. Está compuesta por viejos comunistas ortodoxos que buscan revancha de su derrota en la Guerra Fría, como Héctor Díaz Polanco y Enrique Semo, catedráticos de la escuela de cuadros que según el portal parapartidista Regeneración, planea instalar MORENA “en cada comunidad y colonia” al fin de reclutar y adoctrinar jóvenes pobres y dúctiles. Suma dicha corriente a priistas antineoliberales, esto es, chapuceros para los cuales el viejo PRI, el de la dictadura perfecta, el de Cárdenas, López Mateos, Luis Echeverría y López Portillo, era un PRI bueno. A esos bloques claramente discernibles hay que agregar a ultranacionalistas que admiran a dictadores y culpan a las democracias europeas y norteamericanas, particularmente a Estados Unidos, la sociedad abierta por antonomasia de nuestro tiempo, de todos los males del mundo –exculpando de paso a los tiranos apoderados de naciones enteras.

Partidos avasallados el 1 de julio anunciaron sendas reestructuraciones. (CiudadanosenRed.com.mx)

No se les extraña mucho, para ser sinceros, pero México podría necesitar al PRI, al PAN y lo que queda del PRD para equilibrar la hegemonía de MORENA. Y es que a diferencia de los cuerpos biológicos que llegado cierto punto colapsan y mueren, las naciones son de algún modo inmortales pues siempre pueden empeorar más, indefinidamente.

Naturalmente para ser útiles a un México en apuros, los partidos arrollados el 1 de julio deberán reorientar el camino hacia la democracia genuina basada en un sistema de derecho y justicia igualadores de todos, no simulado como el que prohijaron; y en una política económica no clientelar y sinceramente interesada en disminuir drásticamente la escalofriante desigualdad característica de nuestro país desde la época colonial.

¡Quién diría que tan pronto, cuando todavía ni toma posesión el presidente que mayor respaldo popular ha obtenido en las unas, íbamos a necesitar los mexicanos a partidos que agraviaron tanto a los mexicanos y causaron tanto enojo!

El caso es que los necesitamos. Y pronto, antes de que sea demasiado tarde.

COHETERÍA

BOLSONARO Y CUBA  El nuevo presidente de Brasil, el derechista Jair Bolsonaro -quien junto al colombiano Iván Duque, el chileno Sebastián Piñera y el argentino Mauricio Macri opone un dique formidable al eje de dictadores procubanos Maduro y Evo- acaba de recordar al nuevo Dorticós de la familia Castro Ruz, Miguel Díaz-Canel, el adeudo de Cuba con el gigante amazónico. Quiere que le paguen decenas de millones de dólares prestados por Lula y Dilma. El asunto amerita una reflexión acerca de cientos o miles de millones de dólares (nadie sabe bien cuanto) entregados al paso de seis décadas a los dictadores isleños por gobernantes Latinoamericanos de países llenos de pobres.

O los Castro pagan, o Brasil romperá relaciones diplomáticas. (El Nuevo Herald)

Ese apoyo contante y sonante -especie de bono a la postura antiestadunidense de los Castro- ha sido justificado mediante un argumento político-humanitarista según el cual la miseria del pueblo cubano es causado no por los dictadores sino por el bloqueo económico yanqui. Sin embargo hay algo que no cuadra, pues sabido es que los Castro se beneficiaron de oxígenos multimillonarios de la antigua URSS hasta la caída del Muro de Berlín (1989) y de la riqueza petrolera de Venezuela por gracia de los sucesivos gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro (a partir de 1999).

El famoso bloqueo económico se resume en que los gobiernos de Estados Unidos prohibieron y prohíben parcialmente a sus empresarios capitalistas comerciar con un gobierno que prestó su territorio a la instalación de cohetes nucleares del imperialismo soviético y mantiene desde 1961 un agresivo discurso contra la democracia gringa. Pero los Castro han podido comerciar libremente con el resto del mundo, tanto con la Europa capitalista como –y sobre todo- con los regímenes hermanos de Rusia, Norcorea, China y los satélites de la URSS. Es un hecho que hacia 1990 el polo comunista agrupó a más de 50% de la población del mundo y el gobierno de la isla gozó de la simpatía de las “superpotencias” URSS y China. También que la China neocomunista, campeona del robo de patentes capitalistas y las mercaderías patito, ostenta a la fecha el más alto PIB basado en poder adquisitivo (PIB PPA) del mundo y en poco tiempo tendrá el mayor PIB nominal.

Y entonces, ¿por qué necesita Cuba comerciar con los odiados capitalistas gringos? ¿Dónde quedó el “internacionalismo proletario”? ¿Será que las dictaduras de Putín y Xi son menos equitativas y más egoístas, improductivas e ineficientes que la democracia estadunidense? Y además ¿qué podría intercambiar la Cuba comunista además de puros y ron que se hacen desde antes de que los Castro se apoderaran de la isla, y jineteras y agentes disfrazados de brigadas médicas que abundan desde entonces?

La paradoja sólo admite una conclusión racional: el principal culpable de la miseria del pueblo cubano es la propia tiranía Castro Ruz que ya empoderó al tercero del linaje, Alejandro Castro Espín.

Moraleja: los auténticos estadistas, cuando por las razones o sinrazones que sean estorban el progreso de sus conciudadanos, dan un paso al lado en vez de perpetuarse en el poder. Es, en política, una muestra de auténtica grandeza que permite distinguir a los buenos gobernantes de los simples rufianes.

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