Fanfarrones, jaquetones, perdonavidas. Guapos, cuando van embutidos en sus chalecos antibalas y apoyaos por un enjambre de guardanalgas -perdón, guardaespaldas. Pero correlones y asustadizos, en el lance hombre a hombre.
La tarde del dron magnicida, en la avenida Bolívar de Caracas lo vimos dar ejemplo, al muy urgido evacuar la tarima -evacuarla, literalmente- dejando tras de sí a su señora esposa, abandonada y triste. “¡Esa vieja, que se j…!”.
Mismo grito de “batalla” oído y además visto, en la videograbación del escrache de ciudad de México de quien, en medio de un carrerón, abandonó a su propia madre a merced de dos zagaletones que no eran -gracias a Dios- sino un par de imbéciles.
Y si la cosa se pone demasiado fea, se arrodillan a lo Mónica Lewinsky como el generalote muy madrino.
“El que no vote no come”. La amenaza retumbó en medio de una de las tantas tronas, mentales y sentimentales, del procerato de narcotiranos.
Dirimen, entre ellos, quién es el más miserable, el menos dotado moral e intelectualmente, el más encumbrado en el ranking nacional de la vesania animal o vegetal. Todo vale para ascender en la narconomenklatura y afianzar “liderazgo”.
La Robolución se aprovecha de cualquier infortunio para amenazar, extorsionar, reprimir. Y para guisar, porque ese es su ethos, su leitmotiv, su letanía, su razón de ser. La Robolución guisa para vivir y vive para guisar.

¿Y qué se creía, el “señor” Alex Saab, hoy preso en Cabo Verde? A rey de la comida podrida, preso; rey de la comida podrida y con sobreprecio, puesto a tenor del nido de animalitos, de esos que saltan de primeros, por las bordas, que se disputan el trono del hoy exrey. Léanse: Nicolasito, los generalotes, los faes, que contabilizan -hasta ahora y que se sepa- un secuestrado, desaparecido y ya cadáver.
Si Saab, chequera en mano, logra salir libre de Cabo Verde, haría mejor en entregarse en EE UU. Si regresa a la ex Venezuela, también es hombre muerto.
El que no vote, no come.
Se valen de la hambruna compatriota los que han desatado la corrupción con furor de Mesalina, la ineptitud, la desvergüenza, el saqueo desaforado.
Todo aquél que no se haya prestado a la mascarada de ayer, al megafraude, en cámara lenta y cámara rápida, con movimientos espasmódicos de película muda, seguirá sin comer.
El que viva del trabajo honesto, tesonero, de sol a sol, seguirá muerto de hambre.
El que use cuchara, tenedor y cuchillo ¡que muera de inanición! porque el Hombre Nuevo del cual hablaba el Felón Eterno, debe ser imagen, semejanza de las peores bestias y engullir a dentelladas.

El Primero, el Segundo y demás integrantes del procerato robolucionario, seguirán gordos a reventar. El que siga guisando, proseguirá rebosando opulencia. Por las orejas, las fosas nasales, por todas sus oquedades corporales, rebosarán opulencia.
El que narcotrafique, el que le ceda parte del territorio del expaís a los farcos y elenos*, a las mafias chinas, turcas, iraníes, cubanas, rusas. Los que torturen. Los que martillen a los parroquianos que deambulen por los poblados y ciudades, tras unos mendrugos: “Ciudadano, por favor identifíquese y tenga la fineza de entregarnos ¡y sin chistar, carrizo! los dolaritos que cargue encima”.
Unos mucho, otros muy poco, pero todos alimentados de la desgracia ajena.
Ayer, 6 de diciembre, concluyó un capítulo del megafraude. Como los venezolanos no fueron a votar, porque los centros para el sufragio permanecieron desiertos, seguirán como venían: muriendo de hambre.
Y los depauperados, los pata en el suelo, los irredentos de siempre que se prestaron a la farsa ¿qué se creyeron? ¡Continuarán mendigando sobras!
Porque en la narco-Robolución los únicos que comen, a dos carrillos, son los que están “en el ajo.”
@omarestacio
*Alusiones a las FARC y el ELN, bandas de guerrilleros pro-dictadura cubana que controlan la amazonia fronteriza con Venezuela, donde siembran coca y procesan también excedentes de los 7 sindicatos cocaleros de Evo Morales, expresidente de Bolivia. Las FARC practicaron regularmente desde hace medio siglo, el secuestro de civiles como método de financiamiento.
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Los venezolanos, seguirán sin comer / Omar Estacio Z., Diario Las Américas (EE.UU.), Diciembre 7



