FOTOS Cortesía del Congreso de Tlaxcala
La diputada local Luz Vera Díaz (PES-T) presentó este jueves una iniciativa de reforma a la ley de Educación de Tlaxcala que permite a los padres de familia autorizar algunos contenidos curriculares y extracurriculares de la educación escolar que reciben sus hijos.
«El Estado no puede obligar a nuestros hijos a participar en actividades extracurriculares o curriculares que actúen en contra de sus principios morales y éticos», expuso la legisladora ante el pleno.
Durante la lectura, Vera Díaz aclaró que su propuesta no afectará los contenidos «esenciales y formativos» de los estudiantes, tales como matemáticas, ciencias naturales y ciencias sociales.
La propuesta de reforma dejaría como sigue la fracción octava del artículo 140 de la ley tlaxcalteca de Educación:
“VIII Conocer de los planes y programas de estudio proporcionados por el plantel educativo, sobre los cuales podrán emitir su opinión.
“Los padres, madres o tutores podrán prestar su consentimiento previo por escrito, el cual es denominado PIN Parental, respecto el contenido de las clases y actividades que se impartan en los planteles educativos, los cuales contravengan sus convicciones éticas, morales o tradicionales. Así mismo tendrán derecho a manifestar su oposición o negativa a que sus hijos e hijas participen en conferencias, actividades, talleres, pláticas o charlas que contravengan sus principios morales, éticos o tradicionales.

“Las Autoridades Escolares están obligadas a recabar por escrito la autorización expresa o consentimiento informado a los padres, las madres o tutores vía PIN Parental, con 30 días mínimo de anticipación previa a la impartición de talleres o pláticas impartidos por organizaciones ajenas al plantel educativo mediante PIN Parental.
“Los planteles educativos deberán entregar un informe de los talleres, actividades extracurriculares, conferencias, pláticas o programas educativos que cursan sus hijos al inicio del curso escolar, a fin de que los padres y madres de familia, o tutores puedan informarse y ejerzan su derecho de elegir la educación de sus hijos e hijas sobre temas que no son propios de la educación científica.
“Las y los educandos hijas e hijos de padres y madres de familia, o tutores que manifiesten su oposición vía PIN Parental no podrán ser objeto de coerción, amenazas, intimidación, detrimento de su evaluación y discriminación arbitraria por parte de las Autoridades Escolares.”
La exposición de motivos de la propuesta se fundamenta en La Convención sobre los Derechos del Niño (adoptada por México en 1991), la Declaración Universal de los Derechos Humanos (“Los padres tienen derecho a elegir el tipo de educación que deben recibir sus hijos”) y el artículo 39 de la propia Ley de Educación del Estado de Tlaxcala, entre numerosas fuentes locales e internacionales suscritas por México.

En México, la educación escolar depende desde hace más de medio siglo principalmente de escuelas de gobierno o públicas administradas por la SEP, una secretaría de gobierno. Los funcionarios y las dirigencias de dos sindicatos magisteriales, el SNTE y la CNTE, controlan los presupuestos y los contenidos de la educación básica de los mexicanos, a través de un libro de texto obligatorio y autorizado por ellos mismos. La obligatoriedad del libro de la SEP alcanza a los colegios privados, reduciendo de facto tal hecho, las posibilidades de desarrollo de la pluralidad que caracteriza a otros sistemas educativos más exitosos.



