Ocho de los once ministros del Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil votaron el jueves criminalizar la homofobia, decisión que ofrece protección a las minorías sexuales en un país que lidera a escala global los asesinatos de personas LGBT.
Según la ONG Grupo Gay da Bahía (GGB), en 2017 hubo 387 asesinatos y 58 suicidios por «homo-transfobia», 30% más que en 2016. Esto implica un suicidio o asesinato de LGBTs (lesbianas, gays, bisexuales, travestis, transexuales, transgénero) cada 19 horas.
«Todo prejuicio es violencia. Toda discriminación causa de sufrimiento, pero aprendí que algunos prejuicios causan más sufrimientos que otros porque son heridas que castigan a la persona ya desde su hogar, aparta padres de hijos, hermanos, amigos, por la simple circunstancia de intentar vivir lo que se lleva como esencia y que no cumple con el disfraz socio-político determinante», sostuvo la jueza Cármen Luzia, partidaria de la histórica decisión.
Al fundar su voto a favor, los partidarios de la criminalización equipararon la homofobia al delito de racismo, opinión que tendrá validez legal hasta en tanto el congreso nacional formule una ley específica sobre ese tipo de discriminación. El legislativo de Brasil cuenta con una mayoría conservadora muy influenciada por las iglesias pentecostales.
Los delitos de racismo en Brasil son penables con multas y de uno a 3 años de cárcel, criterios que aplicarán entretanto para los actos de «homo-transfobia».

El STF consideró que el Congreso fue omiso por no aprobar antes una ley que permita castigar las agresiones contra homosexuales. Los jueces que votaron en contra opusieron que la criminalización de la homofobia cabe al legislativo y nos al poder judicial.
«Solamente el Parlamento puede aprobar delitos y penas; sólo el Parlamento puede legislar sobre conducta penal», sostuvo Ricardo Lewandowski.
Las iglesias evangélicas de Brasil están decididas a frenar la legalización de las personas LGBT. Para algunos de sus líderes la criminalización de la homofobia podría restringir su libertad de culto por temor de los pastores a ser enjuiciados por rechazar la unión entre homosexuales.
Sin embargo, en su veredicto el STF concluyó que la criminalización de la homo-transfobia no restringe la libertad religiosa siempre y cuando los religiosos no promuevan un «discurso de odio» contra otra orientación sexual o identidad de género.

POSTURA DE BOLSONARO
En un desayuno con periodistas brasileños, el presidente Jair Bolsonaro opinó a su vez que el fallo es «totalmente equivocado, porque va a perjudicar a los propios homosexuales”. Explicó que ahora les costará más conseguir un empleo, porque los patrones temerán ser acusados de homofobia si los despiden.
Allí, Bolsonaro desmintió una versión de la peculiar narrativa de la izquierda, según la cual el presidente estaría en contra de los homosexuales, al explicar que la confusión deriva de su abierta postura en defensa de la familia tradicional.
Con información de Clarin.com y la agencia AFP


