A menudo se le ve sentado junto a la mesa de Yazmín y Gari en el Portal Grande de Tlaxcala. Es ya un habitual, un parroquiano hecho y derecho.
Es, obvio, un lobito fifí. Hoy vino equipado con correa roja del color del plato colocado al pie de una jamba del Bunte. Sabemos que en casa tiene un guardarropa de rockstar.
Se llama Jack y sigue vivo de milagro.
Su caso trajo a la memoria una tarde funesta cuando se extravió la Greta, reina del top de mujeres más queridas del reportero. Si cuando deambulaba enferma y con fiebre entre autos y camiones por la Calzada Ocotlán, Greta fue rescatada a tiempo por una ángel anónima del oleaje de llantas; a Jack lo salvó hace años felices otra ángel tlaxcalteca, Yazmín Hernández Herrera.
Fue un 19 de julio de 2011. Jazmín viajó a Puerto Vallarta para encontrase con Gari Fisele, a la sazón su pretendiente. Conducía sobre la calle Morelos cuando presenció el primer atropellamiento del lobito, al que siguió otro chirriar de llantas y un segundo golpe. Sin dudarlo, subió al futuro Jack al auto y le llevó al veterinario. Entre otras lesiones tenía una dolorosísima en la cadera, y una mano rota.
Demasiado para la especie french poodle de piel rosa y más delgada que la humana.

Luego fue a esperar a Gari al aeropuerto. Apenas descender el galán del avión, Yazmín puso en claro que la familia que pensaban tendría un miembro extra.
-Puse como condición que aceptara a Jack –sonríe con un brillo divertido en los ojos.
-¿Qué contestó?
-“Bueno”.
De eso han pasado ocho años. Finalmente Jack, el lobito fifí, parece haber hallado una vida buena. Ellos se ven estupendos.
* El autor es miembro de la Confederación de Periodistas de Tlaxcala.



