La flotilla de pipas cuya adquisición lleva a cabo el gobierno de México, pasará a ser propiedad de la Secretaría de la Defensa (SEDENA), anunció el presidente Andrés Manuel López Obrador en su conferencia de prensa de este jueves, a la cual invitó al Gral. Luis Crescencio Sandoval para que informara a los reporteros acerca del operativo de vigilancia montado en el sistema de ductos de Pemex.
El presidente invitó este jueves a su conferencia “mañanera” también a las secretarias de Economía (SE) y la Función Pública, Graciela Márquez e Irma Eréndira Sandoval, respectivamente, y Raquel Buenrrostro, oficial mayor de Hacienda, a las que presentó como responsables de la compra de la flotilla de pipas.
La flotilla de mil pipas de 30 mil litros o 500 pipas de 60 mil litros cada una, permitiría aumentar la capacidad de distribución en hasta 30 millones de litros de gasolina al día. “Lo que queremos es una capacidad para mover 200 mil barriles diarios adicionales”, apuntó.
Contra lo que describió “una situación de emergencia”, López Obrador refirió un plan de combate al huachicoleo combinado con un aumento de la producción desde los 1.75 millones actuales hasta 2.4 millones de barriles para 2024, a largo plazo. En el corto, dicho plan busca depurar la distribución y fortalecerla mediante la renta y compra de pipas para la distribución terrestre del combustible, así como la reparación de los ductos que seguirán bajo una “vigilancia permanente” de las fuerzas armadas.
“No se resuelve el problema todavía, pero ya avanzamos hacia la normalidad”, hizo balance de la crisis de desabasto surgida en el arranque de año. Al respecto de la dificultad de la tarea de erradicar el huachicoleo sin afectar la distribución, López Obrador pidió tomar en cuenta que Pemex “dejó de invertir, tenemos los mismos ductos de hace 30 años”.

Asistente por segundo día consecutivo a la mañanera, Luis Crescencio Sandoval mostró un croquis de los 11 ductos que cruzan el país, miles de kilómetros cuidados por unos 8 mil efectivos de la Marina, el Ejército y la Policía Federal; y relató además un incidente ocurrido la madrugada de hoy.
El militar describió imágenes de una caravana de 20 vehículos y pipas descubierta por un avión desde 10 mil metros de altura, de gente corriendo, de un caserío donde las personas se escondieron y de donde volvieron a huir. Explicó que la caravana se dirigía a picar el ducto Tuxpan-Azcapotzalco, considerado una prioridad por las autoridades, pero pudo ser frustrada por un cuerpo de tropas helitransportadas.
López Obrador habló del robo de combustible y los sabotajes, y solicitó respaldo a su guerra frontal contra el multimillonario negocio huachicol tejido entre dueños de gasolineras, autoridades de gobierno y pobladores asentados en las inmediaciones de los ductos.

De paso felicitó a los ciudadanos de la Ciudad de México por cargar el tanque del auto en los días sugeridos, contribuyendo así a la paulatina normalización de la venta de gasolina. También reconoció a las fuerzas armadas y la policía federal por mantener la red en operación. “Hubo ductos que estaban completamente tomados por la delincuencia”, denunció el presidente.
“Esta es una experiencia compartida, queremos que todos sepamos de qué se trata porque la vida pública tiene que ser cada vez más pública. Todo lo que no se sabía, pues que ahora se conozca bien. No podemos distraernos, debemos seguir adelante, por eso le pido a la gente que nos siga ayudando, ya falta poco. No va a ser eterno. Es transitorio. Eso sí se los aseguro.”
La inédita apertura comunicacional del nuevo presidente de México sigue un agotador ritmo diario, pues sólo excepcionalmente ha dejado de reunirse con los reporteros.



