El pacto de impunidad genera más impunidad e invita a seguir robando. No se debe perdonar el saqueo de nuestro país. Nadie tiene el derecho de perdonar semejante rapiña, ni siquiera un Presidente.
Sanjuana Martínez
Por los países normalmente hablan los gobiernos, aunque no siempre. Líbrennos los dioses de filosofar acerca de la naturaleza de la democracia, el caso es que a través de los gobernantes no siempre hablan los pueblos. Sobran casos ilustrativos. Uno es que abriendo portales de Venezuela, hay que sumar El Nacional y El Mundo al cierre de Tal Cual, Código y La Patilla. La página de ABC es del año pasado, junio o julio. Algo está pasando allá desde hace años. Algunos periodistas avecindados en Argentina, los países andinos y los Estados Unidos, hablan con miedo de un narcorégimen encabezado por un criminal de nombre Nicolás Maduro Moros. ¿Será que exageran?
Al desdeñar haciendo gala de despreocupación, con un dejo entre divertido y burlón el cuestionamiento sobre Venezuela de una reportera de acento colombiano, el nuevo presidente de México se mostró insensible acerca de un asunto significativo. El sonriente silencio de Andrés Manuel López Obrador fue elocuente ante la magnitud del desastre de una nación. Pensaría al evadir a la colega, dados los desacuerdos entre Maduro y el impecable Iván Duque, que una reportera colombiana haría preguntas colombianas. ¿Habrá considerado que allá lejos la patria de Shakira, Gabo y la reportera no tiene vecindad con la válvula de escape de México, los Estados Unidos, y por lo mismo resiente de un modo directo el fracaso del régimen de Maduro?
Maduro falló en todo lo que un mandatario puede afectar gravemente la situación del pueblo. Persistir, en las actuales condiciones de Venezuela, es mera codicia de poder. Un hombre juicioso y genuinamente demócrata habría dado un paso al lado no para satisfacer al odioso imperio capitalista sino en honor al quehacer propio, gobernar. No el alumno de la escuela de cuadros comunistas “Ñico López” de La Habana, maleducado en el ideario leninista de retener el poder a cualquier costo. ¿Por qué será, lector, que cuesta tanto dejar un alto cargo público, tomar unas largas vacaciones, relajarse, pensar en lo que se hizo mal, desear suerte al sucesor? Algo así hacen, en la posición de Maduro, los gobernantes de Europa, Norteamérica, Japón, Australia, Taiwán y un puñado más que, salvados los amagos totalitarios de comunistas y nazis, buscan un mejor futuro en democracia para sus pueblos.

El gobierno chavista arrastra una moneda sin valor, una inflación Guiness jamás vista y una diáspora con la casa a cuestas de 4 a 6 millones de personas, lo cual perjudica las economías de frontera, el endeudamiento gubernamental, los negocios regionales, causando desabasto, racionamiento, hambre, migración. Es muy real el fracaso del gobierno chavi-madurista en economía (inflación, inversión, bolívar, PIB), lo social (alimentación, empleo, salud, educación) y lo político (seguridad, justicia politizada, proscripción y encarcelamiento de precandidatos; amenazas, detenciones, torturas, enjuiciamiento y muerte de opositores; control de las elecciones por el gobierno). Abundan las evidencias de colusión sistemática de altos funcionarios en crímenes de Estado (anulación de la prensa, fraude a la nación, enriquecimiento inexplicable, asesinato político, narcotráfico, derechos humanos). El clientelismo electoral es descarado.
No es un asunto de ideologías políticas, de fifís conservadores contra buenos o «progres». Son hechos.
El principal escenario del crimen tiene siglas: PDVSA. Lo que debió ser palanca de prosperidad y cordialidad entre venezolanos, acabó en caja chica de una ideología «de izquierda», el chavismo. Los venezolanos apoyaron en 1998 la ruta de Chávez, primer padrino de la izquierda latinoamericana del siglo XXI; y ahora tienen el problema de que ese gobierno les quitó el derecho a corregir el rumbo libremente en las urnas. En un futuro habrá que pensar dos veces antes de elegir bando.

Los juzgados de Estados Unidos acumulan numerosas y variadas pruebas del primer círculo de Maduro (infra) relativas a una marcada proclividad hacia los negocios ilícitos. Conformación por militares en sociedad con altos funcionarios de todo un cártel de cocaína, “Los Soles” (el astro es una insignia); supresión de facto de los criticones periodistas mediante el control paulatino de los medios impresos y digitales, por vías de intimidación personal y compra (caso Globovisión, «negociado» por Chávez y rematado por Maduro). Y son muchos los abusos atribuidos al Sebin, los militares y los paramilitares por ciudadanos venezolanos (uno especialmente dramático y obvio, el de un diputado sedado y grabado por el propio Servicio Bolivariano de Inteligencia a raíz del atentado con drones).
No, Maduro no es un demócrata. Hoy volvió a jurar sobre la Constitución pero ante Mikel Moreno, un hombre que sin pagar un ojo de la cara pudo ascender por la ruta del Sebin desde reo por homicidio en 1987 y nuevamente en 1989, hasta la presidencia del Tribunal Supremo de Justicia, amén de envidiado consorte de una ex Miss Venezuela.

Casi todo -solo casi- huele mal en la República Bolivariana que presume haber hecho más elecciones que nadie, se justifica a sí misma por amor a los pobres e instauró en las leyes un incierto derecho de revocación de mandato mediante plebiscito. Empero las elecciones del 20 de mayo fueron descalificadas con toda razón por la Comunidad Europea, la ONU, la OEA, el Grupo de Lima y una mayoría de países latinoamericanos. con las facciosas excepciones de los gobiernos de Cuba, Bolivia y Nicaragua. También las descalificó México, el de Peña Nieto.
Es señal esperanzadora que sólo cuatro mandatarios latinoamericanos asistieran a la tercera jura de Maduro, tres previsibles (Ortega, Morales, Díaz-Canel) y el exguerrillero farabundista Salvador Sánchez Cerén, presidente de El Salvador. (El país de las pupusas o popotlax, el más poblado de América, aquejado de altos niveles de pobreza e inseguridad, cuyo PIB depende en quinta parte de las remesas y tiene en la maquila de ropa su industria principal, se halla desde los acuerdos de Chapultepec de 1992, cuando la URSS había entrado en disolución, en ruta de construir una economía abierta basada en elecciones libres.) Sólo asistió otro presidente, el de Osetia del Sur, país no reconocido por la ONU. Lejos del boato bananero de la tercera jura, el presidente Mario Abdo Benítez puso ejemplo al anunciar desde Asunción, la decisión de Paraguay de romper relaciones con el régimen venezolano.
Pese a todo, Maduro volvió a desafiar las observaciones internacionales a su gobierno y el rechazo de un consenso abrumador de mandatarios democráticos, comenzando por todos los vecinos de Venezuela y siguiendo con una amplia mayoría de americanos, incluidos Estados Unidos y Canadá, y asimismo el Parlamento Europeo que con Angela Merkel al frente ratificó la postura de desconocer a Maduro si osara repetir en el cargo (cachado en La Habana desde 2013, vía la firma electrónica de un agonizante o ya muerto Hugo Chávez, hay versiones).

Este jueves Maduro gritó “¡Viva México!”, visiblemente agradecido con AMLO. Va para una década gobernando a lomo de decretos y a la fecha el país al que representa, otrora el más próspero de la región, está encallado. Pero ha vuelto a insistir en que ni la Revolución Bolivariana ni él piensan “abandonar” ni “ceder” el poder.
López Obrador arguye respetar la soberanía de Venezuela al negar su firma al Grupo de Lima que califica ilegal la reelección de Maduro. Dice nuestro presidente que la relación entre gobierno y pueblo son asunto exclusivamente interno, indiferente a otras naciones y gobernantes. No por cierto es así en el mundo contemporáneo emergido de la Segunda Guerra y la disolución del imperio URSS.
Los gobernantes de las naciones modernas no se mandan solos, por regla general lo saben y a veces admiten. Mas a la vista de todo el mundo, Diosdado Cabello, el locuaz cómico político y brazo derecho de Maduro advirtió desde Globovisión, el martes, que militares, policías y bandas paramilitares bolivarianas ocuparían armas en mano Caracas y las principales ciudades de Venezuela, como hicieron; y tras ello, en ausencia de más extranjeros armados que 20 ó 25 mil agentes cubanos del régimen, Maduro y Cabello han tildado “traidores a la patria” a los magistrados huidos a Colombia y Estados Unidos, y con dedicatoria a su presidente Juan Guaidó, un ingeniero de 35 años, también a los opositores atrincherados en la Asamblea en el exilio, .
El chavismo ha dividido con su violencia verbal e institucional, a la sociedad venezolana en más de dos pedazos. Dividir al pueblo no es función de gobernantes.
El caso es que México firmó una Carta Democrática y el documento compromete a los mexicanos con las libertades de pensar, opinar, expresarse y publicar (burladas flagrantemente en Cuba y Venezuela, cabe retener). Compromete a supervisar que gobiernos extranjeros apeguen su conducta al espíritu benéfico de las leyes y observen elecciones basadas en la concurrencia de opositores y la voluntad libre de los sufragantes. Sobre todo a poner a salvo derechos humanos, universales y trasnacionales, superiores a las constituciones nacionales por geniales que sean, como la inviolabilidad del domicilio salvo orden de un juez y no ser objeto de maltratos corporales o infamantes de parte de un agente gubernamental. Compromete la Carta a defender con la opinión la democracia basada en leyes y libertades personales.
Pero el presidente de la Cuarta República de México no se permitió opinar ante una reportera probablemente extranjera que preguntó sobre una nación extranjera cuya democracia es cuestionada por casi todas las demás naciones democráticas. ¿Por qué? La Constitución de México no exime al presidente del deber de honrar compromisos internacionales (y por lo mismo, la postura de Peña Nieto de descalificar la reelección de Maduro no vulnera ni la soberanía de Venezuela ni la Constitución de México).
Puede AMLO, si lo desea, cancelar el respaldo de México a la Carta Democrática Interamericana. Debería, por congruencia.
AMLO pretende que todo gobierno bajo cualquier circunstancia puede hacer casi cualquier cosa sin que a nadie del resto del mundo quepa impedirlo. Así piensan Putín y Xi, los neodictadores que cambiaron las leyes al noble fin de garantizarse reelecciones hasta la muerte si fuera posible, muy ad hoc a su misión personal que imaginan de gran trascendencia. Igual hicieron Evo, Ortega y Maduro.
Ya tienen algo en común con Jong-un y Raúl Castro. Con Hitler, Mao y Stalin también. El Poder forever. No tienen tanto en común con el sanguinario Pinochet, quien se sometió a un plebiscito libre, acató la orden y un buen día soltó la presidencia usurpada.

Al desentenderse de los venezolanos de a pie que pagan con exilio, hambre, represión, libertad y muerte el simulacro malintencionado del 20 de mayo y el fracaso de un Gobierno, el presidente de México reaviva viejas dudas.
¿Cuál entre los modelos vigentes en el mundo real, estará más cerca de su ideal de gobierno?
Así como el PRI durante décadas ¿hará mutis AMLO de la desgracia del “hombre nuevo” que una familia prometió hace sesenta años, a cambio de sus derechos y libertades personales, a los cubanos vivos y por nacer?
¿Verá AMLO el problema de Venezuela con los ojos de los Castro, Kim, Lula, Morales, Kirchner y Ortega -esto es, a través del monóculo Putín y Xi?
Si diosnoloquiera le tocara el deceso de Castro Segundo, ¿acaso ante el Tercero, Alejandro Castro Espín, reeditaría Obrador el ditirambo al dictador pronunciado por Peña Nieto en el funeral de Castro Primero?
AMLO reconoció el día en que murió Fidel, en Colima en 2016, que el tema Castro Ruz es “polémico pero ineludible”. Enseguida, decantó así: “Debemos tener en nuestra lucha política posturas bien definidas. Sabemos que a los conservadores, a la derecha, no les gusta nada que tenga que ver con la lucha por la justicia, la libertad, la independencia de nuestros pueblos. Nosotros sí reconocemos a quienes luchan por la dignidad y la independencia. Para nosotros, el comandante Fidel Castro es un luchador social, político, de grandes dimensiones”.
No sé sí se cura AMLO en salud al desentenderse de los abusos de los gobiernos de los Castro Ruz, los Ortega y Maduro contra la gente de la calle, los competidores de oposición, los desleales, los agentes del imperio y los traidores a la patria. Ni si sepa de qué se está curando; ni si espera exigir, llegado el caso, esa misma impunidad para su propio gobierno.
Algo consuela que en vez de asistir personalmente, nuestro presidente haya decidido enviar un humilde encargado de negocios.
Lo que encabrona (¿verdad Taibo II?) es el ¡Viva México! en boca de un tirano con las manos tan sucias.
COHETERÍA
EL TUERTO ANDRADE Los delitos en torno al control de cambios impuesto por Chávez en 2003 hacen palidecer los 778 millones de dólares que la constructora Odebrecht admite haber repartido entre 2011-2014 a varios gobernantes de la región, principalmente en Argentina, Ecuador y Venezuela. Según estimaciones de la oposición basadas en la renta petrolera, el saqueo de Venezuela podría rondar los 300 mil millones de dólares en dos décadas de chavismo. En el juicio en Palm Beach, Florida, el tuerto Andrade ilustró al confesar su caso, que podría ser cierto.

Alejandro Andrade contó cómo mediante una operación montada en la era de Chávez llamada “la bicicleta”, ascendido él mismo a tesorero de Venezuela pudo entregar a los amigos de la V República, miles de millones de dólares preferenciales de PDVSA etiquetados para alimentos y medicinas, diez veces más baratos que en el mercado negro. Un fraude a la Nación.
Admitió Andrade haber colectado unos mil millones de dólares en sobornos que le ayudaron a subir desde simple guardaespaldas hasta dueño de departamentos y mansiones de lujo en NY y Florida, convirtiéndose al cambiar la familia a una residencia con pisos de mármol en la exclusiva zona de Wellington, uno de los 70 inmuebles decomisados por el Tesoro estadunidense, en vecino de Bill Gates, Madona y Michael Bloomberg. Entre otros bienes el gobierno gringo incautó en el marco del acuerdo judicial con el tuerto, autos Ferrari, Maseratti, Cadillac, Mercedes y tres carros de golf; aviones y botes; una cuadra de caballos purasangre disfrutada por el hijo Emmanuel en competiciones hípicas de Madrid, París, Londres y Estados Unidos, algunas patrocinadas por Andrade. Tras quedar condenado a diez años el martes 27 de noviembre, acusado de lavar en Estados Unidos cientos de millones de dólares subsidiados del gobierno de Venezuela, Andrade aceptó además la confiscación de nueve cuentas bancarias en Estados Unidos y Suiza, y 35 relojes de lujo. Irá a prisión el próximo 25 de febrero. Según trascendidos de prensa, Emmanuel aceptó cooperar con las investigaciones en curso a cambio de una pena más suave para su padre.
Para colmo, Gabriel Arturo Jiménez Aray, propietario del Banco Peravia de República Dominicana, purga desde 2018 un condena de sólo tres años a cambio de cooperar con la justicia en un caso de irregularidades financieras, detectadas en la compra de la aseguradora venezolana La Vitalicia (2008) y la Televisa venezolana, Globovisión (2013), mismas que implican a Raúl Gorrín, un consentido del chavismo. El caso dará de qué hablar este 2019, pues la cloaca bolivariana parece no tener fondo.

En el caso Andrade que lleva una corte del Distrito Sur de Florida están involucrados otros dos venezolanos, uno de ellos precisamente Gorrín, propietario de al menos 24 inmuebles en el mero imperio yanki. El segundo es Gabriel Arturo Jiménez, culpable confeso de lavado de dinero. Según el Departamento de Justicia estadounidense, Gorrín habría entregado al tuerto cientos de millones de dólares en sobornos a nombre de distintos empresarios; y aunque el extesorero se mudó a la Florida en 2012, ha confirmado ante los jueces que en Venezuela siguen peladeando la bicicleta. de Chávez.
Andrade conoció a Gorrín desde la academia militar (por eso Emannuel le llamó “tío de mi vida” en Twitter). Luego, el tuerto participó siendo teniente al lado del capitán Diosdado Cabello en el intento de golpe militar de 1992 contra Carlos Andrés Pérez, acaudillados por el teniente coronel Hugo Chávez. Debe su actual condición física y apodo precisamente al comandante bolivariano, pues el finado le vació un ojo durante un juego de “tapitas” con una corcholata bateada con un palo de escoba. Sirvió a su entuertador como guardaespaldas en la exitosa campaña de 1999; y años después sería premiado con la Tesorería de la Nación (2007-2010) y el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (2008-2010).
«El ojo que ha costado más caro a Venezuela”, es una frase consagrada.
En el reportaje Jets, caballos y sobornos: cómo un funcionario venezolano se hizo multimillonario mientras su país colapsaba, publicado el pasado noviembre por el NYT, el periodista Nicholas Casey resume así la tragedia de la V República de Hugo Chávez, a propósito del juicio al tuerto Andrade: “La inflación y la escasez devastadora de medicamentos y alimentos han obligado a más de tres millones de personas a escapar del país, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas. Sin embargo, entre quienes se han ido de Venezuela hay un pequeño grupo que ganó una fortuna incalculable, el cual incluye a funcionarios de gobierno, empresarios con buenas conexiones y líderes militares que desviaron miles de millones de dólares. Con su poderoso puesto en Venezuela, Andrade cobró una serie sorprendente de sobornos, se afirma en los documentos, entre ellos tres aviones privados, un yate, caballos y ‘muchos relojes de lujo’. En su declaración de culpabilidad, Andrade admitió haber recibido más de 1000 millones de dólares en sobornos”.

BOLIBURGUESES Y BOLIGARCAS A todas vistas, Alejandro Andrade es apenas un hilo en una urdimbre cleptocrática con demasiados cabos sueltos. Acerca del esquema de amasamiento de su fortuna personal, el tuerto confirmó en el marco de su audiencia ante el Senado de Estados Unidos, haber exigido a un solo acusado el pago de 11 millones de dólares para borrar un expediente armado desde el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC). Pero hay mucho más.
En su libro Chavistas en el Imperio, el venezolano Casto Ocando detalla las fortunas de los “boliburgueses” o “boligarcas” que habiendo hecho riqueza al amparo del chavismo la llevaron a los Estados Unidos (entre los cuales Jiménez, avecindado en Chicago; y en Florida, Andrade y Gustavo Perdomo, este co-dueño de Globovisión). Describe Casto una de las mansiones de Gorrín en Miami valuada en 4.4 millones de dólares, equipada con cinco habitaciones, seis baños y un muelle para yates; y otra de Perdomo en Cocoplum de 4.48 millones de dólares, para cuya adquisición se valió de Magnus Holding II, una razón moral inventada ad hoc. “En ninguna de las propiedades figura el nombre de los empresarios como los dueños, sin embargo, están registradas como activos de compañías donde ellos o sus familiares figuran como ejecutivos o directores. Los dueños de Globovisión hacen uso de vehículos lujosos como camionetas Mercedes y Audi Q7, autos Ferrari y un Maserati Quattroporte”, detalla. El periodista implica asimismo al general Cruz Weffer, responsable como jefe del Plan Bolívar 2000, del manejo de miles de millones de dólares para “proyectos de impacto social” (como centrales azucareras a cargo de ingenieros cubanos).

“Muchos operadores militares chavistas se han enriquecido. Estamos hablando de cantidades completamente fuera de toda proporción. En mi libro identifico por lo menos doce grandes capos internacionales de la droga operando en Venezuela, además de la Guardia Nacional Bolivariana que opera como un cartel”, resumió en 2014, al presentar su libro en Washington, el escritor y periodista de Univisión. “Hay fortunas extraordinarias entre militares. Porque el negocio de Venezuela no es solo de droga, hay también tráfico de gasolina, de materiales robados como el aluminio y otras actividades ilícitas. Luego está el segmento de los funcionarios que también han reunido fortunas desorbitadas, como el teniente Alejandro Andrade, un caso icónico: un hombre que pasó de ser un simple oficial de la alcaldía de Caracas a convertirse, con su nombramiento de tesorero de Venezuela, en uno de los más ricos. Tiene propiedades y caballos en Wellington, en Carolina del Norte. Y luego están los empresarios y los banqueros, como Víctor Vargas, que también han multiplicado extraordinariamente la fortuna, obviamente utilizando las conexiones con el sistema, sobre todo en relación a la administración de divisas. También hay testaferros, operadores.” El testimonio de Ocasto es confirmado por Maibort Petit en su libro Cocaína en Miraflores, donde la periodista detalla el caso de los narcosobrinos de Maduro y Cilia.
“Viven en Miami, son dueños de una mansión de varios millones de dólares en Cocoplum. Manejan por las calles en sus autos lujosos, y se ríen de usted y se ríen de nosotros porque saben que pueden hacer esto sin que se les castigue”, sintetiza Mario Rubio, el senador republicano, al describir a los boliburgueses que dejaron Venezuela para vivir su propio sueño americano.
La pregunta, obligada: ¿qué exactamente defiende López Obrador defendiendo a Nicolás Maduro?

NARCOCLEPTOCRACIA En momentos en que Venezuela sufre una crisis imposible con hiperinflación anual millonaria, escasez de bienes básicos y una aguda sequía de divisas monopolizadas por el gobierno, un ex director de la petrolera PDVSA, Horacio Medina, ha descrito en la televisión de Miami la “degradación total” de una clase gobernante que transformó “la corrupción en saqueo”.
Confirma el juicio del exgerente de PDVSA –caja grande durante dos décadas de los gobiernos neocomunistas amigos-, la condena de 18 años dictada por un juez de Manhattan contra Efraín Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas, los sobrinos atrapados en Haití en confabulación para comerciar 800 kilos de cocaína. La implicación del gobierno de Maduro en sobornos y narcotráfico está siendo investigada por Costa Rica. La Unión Europea, Panamá, Estados Unidos y Canadá congelaron cuentas el año pasado a siete altos funcionarios de la V República Bolivariana y empresarios coludidos.
Cabos por doquier. No puede ignorarlo el presidente de México.
Tras romper su emblemática neutralidad bancaria, también el gobierno helvético prohibió la entrada a Suiza y congeló cuentas al brazo derecho de Maduro, Diosdado Cabello; y además a Maikel José Moreno Pérez (presidente del Tribunal Supremo de Justicia), Tarek William Saab (fiscal general), Néstor Luis Revero (ministro de Interior, Justicia y Paz), Gustavo Enrique González (jefe del Servicio Nacional Bolivariano de Inteligencia, SEBIN), Tibisay Lucena Ramírez (presidenta del Consejo Nacional Electoral) y Antonio José Benavides (comandante de la Guardia Nacional Bolivariana hasta junio de 2017). Suiza justificó la medida «a causa de las violaciones a los derechos humanos y al deterioro del Estado de derecho y de las instituciones democráticas«.

Canadá había ido más lejos en septiembre de 2017, al congelar cuentas a treinta bolivarianos encabezados por Maduro tras que Estados Unidos sancionara también a familiares de los gobernantes (como la ministra de Turismo Marleny Contreras y José David Cabello, el superintendente tributario que cambió el garfio por una mano biónica de 30 mil dólares, respectivos esposa y hermano de Diosdado), amén de todos los magistrados del Tribunal Supremo (TSJ), todas las rectoras del Consejo Nacional Electoral (CNE), algunos gobernadores y funcionarios, así como tres negocios del empresario favorito Rafael Sarría.
Sobran evidencias y están a la vista. Debiera conocerlas el presidente de México, lo mismo que las revelaciones de Steven T. Mnuchin, el jefe del Tesoro yanqui.
“Continuaremos bloqueando los intentos de abusar del sistema financiero de los EE. UU. El pueblo sufre bajo políticos corruptos que refuerzan su control del poder mientras se llenan los bolsillos. Estamos imponiendo medidas a figuras como Diosdado Cabello, que explotan sus posiciones oficiales para involucrarse en tráfico de narcóticos, lavado de dinero, malversación de fondos estatales y otras actividades corruptas”, expuso hace unos meses. Acerca del brazo derecho de Maduro, Mnuchin detalló ilícitos como “explotar ilegalmente hierro”, lavar dinero en Rusia y organizar “envíos de droga que se trasladan desde Venezuela a República Dominicana y luego a Europa”.
“Cabello junto con Pedro Luis Martin Olivares, trasladaron dinero ilícito a Panamá, República Dominicana y Bahamas. En marzo de 2017, Cabello incautó cargas de drogas de traficantes de drogas en pequeña escala, y las exportó a través de un aeropuerto propiedad del gobierno venezolano”, agregó.

LA DEFENSA Ante tanta evidencia condenatoria, el régimen de Venezuela atinó a agitar el muy abusado espantajo de una conspiración o complot del imperio yanki.
«Se desata sobre la figura y el pensamiento de nuestro comandante Chávez una nueva campaña mundial de ataque a su memoria y a su legado», alegó Disodado al siguiente día de que la justicia impuso 10 años de cárcel al tuerto Andrade. Y como además España acababa de aprobar la extradición de Claudia Patricia Díaz Guillén, antigua enfermera personal de Chávez ascendida también a tesorera nacional, y de su esposo Adrián Velásquez Figueroa, un exmiembro de la Guardia Presidencial; Diosdado Cabello se apuró a marcar raya en televisión.
«Una señora que fue tesorera y traicionó al comandante Chávez al caer en actos de corrupción, no puede ser chavista; un señor que estuvo en Casa Militar lo ponen de jefe de seguridad del comandante, les garantizo que nunca estuvo a su lado ni a 100 metros», estableció para alivio de los fieles del set.

En el plano personal, Diosdado Cabello se burló en Con el Mazo Dando (una versión del Aló Presidente de Chávez) apoyado en lugares comunes como “en mi vida he ido a Canadá, ni voy a ir” y “es una colonia, tienen una reina pero en Inglaterra”; al tiempo de exhortar a Justin Trudeau a “independizarse de esa monarquía primero antes de meterse con el pueblo de Bolívar y Chávez”.
Más pronto que tarde calificó “inmoral” a los Estados Unidos, desvelando de paso el propósito de conservar el poder al ufanarse de que “la revolución llegó para quedarse toda la vida, ¡tendremos patria para siempre, señores de la burguesía!”.
Vuelta a la pregunta. ¿Exactamente qué estará defendiendo AMLO al cobijar al gobierno de Nicolás Maduro? ¿Sólo una idea obsoleta de la soberanía nacional o habrá algo más?
LO BUENO Al asumir como Presidente de México, López Obrador debió entender que las fallas de Peña Nieto, Felipe Calderón, Vicente Fox y demás presis “neoliberales” dejaron de ser desde el 1 de diciembre virtudes personales ni mucho menos de un partido político.

Mil errores ajenos no alcanzan para zurcir un décimo de virtud propia, en ninguno de los casos.
De la burlona consulta NAIM ni hablar; ni tampoco de la (proyectada omnipresente) escuela de cuadros morenos a cargo de El Fisgón e ideólogos suspirantes del imperio URSS como los marxianos Héctor Díaz Polanco y Enrique Semo. Deplorable la neomilitarización de México. Dicho lo anterior, confieso tener gran aprecio por algunos pasos de la presidencia AMLO. Me han gustado la puesta en venta del avión soñado por los Calderón y gozado por los Peña; la desacralización de Los Pinos; las ruedas mañaneras que ojalá fueran semaneras o quincenales o mensuales. Y estoy con López en su atrevida batalla contra las suntuosas e injustificadas auto-remuneraciones y auto-prestaciones de los altos funcionarios, por juzgar cosa legítima el tomar ventaja en el mercado laboral merced a un esforzado título escolar aunque no la pretensión de instalar una aristocracia mestiza y bananera sobre el pedigrí de un certificado concebido cual letra sobre el erario o la renta nacional.

En particular me encanta la decisión anunciada esta semana de liberar presos políticos. Como es usual en México, les habrían fabricado “pruebas” y arrancado confesiones mediante torturas. Apenas son más de un ciento, aunque podría haber miles o decenas de miles confinados en las cárceles del autoritarismo y la corrupción judicial, sólo porque así lo quiso un funcionario, su negativa a “copelal” o no dejarse robar por agentes del gobierno, o simplemente por haber caído mal al servidor público equivocado. Una inocencia vale más que dos delitos.
CHURCHILIANA Se cuenta que cuando pensaba en el retiro y en vez asumió de primer ministro en lugar de Chamberlain, Churchill dijo sentirse un hombre “caminando hacia su destino”. Era a la sazón un sexagenario al que el pacifismo de su antecesor, consistente en corresponder con corrección política y alcahuaterías a la anexión nazi de Austria, la invasión de los Sudetes, la repartición de Polonia entre Hitler y Stalin y la ocupación consiguiente de la península de Escandinavia; esa política, digo, parecía al aristócrata un error obvio de una candidez inaceptable.

Por entonces estaba en marcha la blitzkrieg o guerra relámpago contra Francia, Bélgica y Holanda. En febrero de 1940, cinco meses después de la aviesa biconquista de Polonia al costo brutal de un millón de muertos, tres antes del ataque inicial a Holanda el soldado raso convertido en dictador militar había aprobado el plan Golpe de Hoz que pondría fin a la “Guerra en Broma” –como se llamó a los meses que van de la declaración francobritánica de septiembre de 1939, al 10 mayo-. La apuesta abrió un segundo frente alemán en el continente, después de Escandinavia (donde Stalin había abierto camino con su Guerra de Invierno contra Finlandia, apenas cobrar su tajada de Polonia). El siguiente error de Hitler sería abrir un cuarto frente, además de África y el mediterráneo, contra el exaliado soviético cuando Gran Bretaña seguía en pie. Ganó el occidental, perdería los restantes tres.
El ataque del III Reich alemán -cubierto en la retaguardia enemiga por Francisco Franco- contra los gobiernos de Albert Lebrun (último presidente de la Tercera República francesa), Leopoldo III de Bélgica y la reina Guillermina de los Países Bajos, dio a Hitler durante años muy negros un dominio militarista totalitario, absoluto y abiertamente criminal sobre los habitantes de Europa poniendo en vilo el ideal mismo de civilización. El nazismo no fue un juego (ni el neocomunismo una fake news de la CIA). Por ello conviene tener presente que Adolph pudo llegar al poder a través de las urnas de la República de Weimar; y que una vez allí, destruyó las reglas democráticas por juzgarlas peccata minuta ante la magnitud de su propia misión personal.
¡Bendito Churchill, uno de los escasos hombres de acción que pudo ver con toda claridad el mal peor y el principal peligro, y eso en el momento más oportuno! Acababa de perder en Noruega la primera batalla de los Aliados contra el nazismo, cuando juró ante Jorge VI; felizmente, al cabo el hijo de Lord Randolph y futuro Nobel de Literatura terminaría como vencedor la horrible guerra.

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