En distintas ocasiones me ha tocado escuchar que México parece un país de dos países, pues existen grandes diferencias entre la región norte y la región sur de nuestro país. Estas diferencias pueden catalogarse sociales, económicas, culturales, entre otras; en este artículo intentaremos analizarlas desde el punto económico.
Regresemos un poco en el tiempo; durante el gobierno del presidente Vicente Fox Quezada se crearon distintos fideicomisos intentando conseguir un desarrollo regional equitativo entre las distintas regiones de México. Sin embargo, la región más favorecida fue la zona norte del país, debido a que la mayoría de los macroproyectos se realizaban ahí y los grandes beneficios del TLCAN resultaban benéficos solamente para los estados de la frontera norte, por lo tanto, esta región a pesar de contar con el mayor monto por parte del fideicomiso federal “FIDENORESTE” también recibía más inversión extranjera que el resto de las regiones.
El sexenio de Fox no fue el único, ni el primero, en favorecer al desarrollo de los estados del norte del país, la acumulación de estos beneficios nos ha llevado a construir una brecha social entre el norte y sur de México. Los contrastes entre los hemisferios norte y sur no se presencian solamente en nuestro país, esto es un fenómeno a nivel mundial, no obstante, esto no le quita importancia a que muchas de las políticas busquen beneficiar solamente a esta zona, menospreciando la parte sur de nuestro país.
El que una región cuente con más gasto destinado que otra le permite que tenga en primer lugar mejor infraestructura, con la cual se logra atraer inversión privada y, por lo tanto, se crea un ambiente favorable para el establecimiento de industrias; y en segundo lugar mayor gato en educación y salud, permitiendo un mejor nivel educativo y mejores condiciones en materia de salud, generando mano de obra mejor calificada y, por su puesto, un mayor bienestar social.
“Las necesidades en los diferentes climas han dado origen a los distintos modos de vida” solía afirmar Montesquieu (1748). Las regiones enfatizadas en este artículo tienen grandes diferencias climáticas que infieren en la agricultura y van infiriendo en la cultura de sus habitantes; volviéndolos más o menos responsable y comprometida con su región, marcando pautas para el desarrollo económico.
Al unir todos los factores mencionados en los párrafos anteriores, tales como comercio, inversión, presupuesto federal y factores geográficos, podría explicarse la desigualdad social y económica entre el norte y el sur del país.
Según los informes de Medición de la Pobreza del CONEVAL (2017), al 2016, el estado con mayor porcentaje de personas en pobreza fue Chiapas, contando con un 77,1% de su población en pobreza, seguido de Oaxaca con un 70.4% y de Guerrero con 64.4%; mientras que el estado de Nuevo León presentó que un 14.2% de su población se encontraba en pobreza, siendo el estado mexicano con menor porcentaje de pobres, por encima de este se encontraban Baja California Sur con 22.1% y Baja California con 22.2%. Sin embargo, para el 2016 Nuevo León fue el estado más desigual, con un índice de Gini de 0.578.
Por lo que es difícil sacar una conclusión definitiva de esto, podría decirse que los estados del norte están en constante crecimiento debido a que son beneficiados en materia económica, sin embargo, no logran que ese crecimiento económico se convierta en un desarrollo, puesto que los ingresos de los estados no distribuyen equitativamente entre su población. Es importante aclarar que esto no quiere decir que los estados del sureste de México sí lo hagan, inclusive el caso de estos estados resulta más preocupante pues también cuentan con un Gini alto.
Cabe decir que México requiere modificar los criterios de asignación del gasto para las entidades federativas (Ramo 33), teniendo como objetivo descentralizar el crecimiento de las grandes ciudades para poder aportar infraestructura a ciudades menos urbanizadas, es necesario incentivar la inversión y creación de empleos en la región del sureste del país. Es decir, las finanzas públicas deberían pensarse no solo a nivel nacional y contemplar el bienestar social y desarrollo económico de las entidades, de esta manera lograría eliminar esa línea o brecha que separa al país entre los desarrollados y los subdesarrollados.



