La principal finalidad del cerebro es mantener vivo el cuerpo que lo hospeda, por lo tanto, al cerebro le encanta centrar la atención en una amenaza potencial, sea pasada, presente o futura. Bajo ese argumento, mucho de nuestros pensamientos recurrentes son dirigidos principalmente hacia el pasado y el futuro, generando con el primero una serie de emociones como la tristeza, enojo, sufrimiento, frustración. En el segundo, se genera ansiedad y estrés. En estos dos estados, los pensamientos toman mucha fuerza debido a que el cerebro puede verlos como una amenaza y por lo tanto se enfoca en ellos para buscar alguna posible solución.

Aquí cabe hacernos unas preguntas en este momento ¿qué tan recurrente es para ti, pensar en el pasado o en el futuro?

¿Cuáles son los beneficios que te aportan pensar en ello?

El ser humano tiene la capacidad de poder regresar a su pasado por medio de su pensamiento y aprender de esa experiencia para mejorar su presente. Pero en qué momento dejamos de aprender y vivir ese presente. En el caso del futuro; pensar en diversos escenarios basados en una realidad nos facilitará el camino para lograr los propósitos fijados. Pero a quien no le ha pasado que hay momentos donde dichos pensamientos en lugar de generar escenarios que nos ayuden, es todo lo contrario, nos dañan física y emocionalmente, y lo peor del caso es que muchos de ellos nunca sucederán.

Quiero decir con todo esto qué, cuando dejamos en libertad a nuestros pensamientos sin objetivos específicos o metas, estamos permitiendo que todo aquello que nos ha generado daño en el pasado y no hemos querido afrontar para solucionar, surjan nuevamente y con esta información repetitiva el cerebro forma juicios y conclusiones basadas en lo que sabemos y sentimos. Por lo tanto, no te extrañe que tengas en tu vida diaria comportamientos que te desconcierten; la respuesta está en tus pensamientos repetitivos que se ven reflejados en tus estados de ánimo.

Si lo que queremos es mejorar nuestra situación actual, Estanislao Bachrach dice “las ideas surgen de cuerdo al ambiente, que exista un pensamiento productivo aliado de la creatividad para pensar cosas nuevas, así como el pensamiento reproductivo que tiende a repetir lo que ya conocemos. Pero esto sucederá cuando pensemos de manera fluida, sin criticarse, sin juzgarse, sin evaluarse”. Para que esto suceda, es necesario vivir un presente. En otras palabras ser conscientes, vivir el aquí y el ahora, porque ser consciente es una decisión, es tener el deseo de enfocarse en las cosas y tener la mente activa, aceptar una retroalimentación, aceptar la crítica.

Liberemos a nuestra mente del pasado de sufrimiento que nos limita, que nos impide crecer, solo tomemos aquel aprendizaje que nos ayude a ser mejor cada día y nos permita disfrutar de lo que hoy la vida nos ofrece. La única manera de poder cambiar el futuro o mejorarlo, dependerá de


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