Es la Hora de México, de las y los Mexicanos

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Inversiones y Anticorrupción

Es fácil hablar mal. Hablar mal de México, si no es aceptable de parte de un extranjero, debiera ser, no solo menos aceptable, debiera ser imposible para toda y todo mexicano.

No se trata de ocultar la grave problemática que aqueja al país. Se trata de singularizar cada problemática en particular: concretarla, definirla, conceptualizarla y hacer la parte que a cada quien le toque, para reducirla o abatirla.

Al singularizar cada problemática, caeremos en la cuenta de que todas y todos participamos de una forma o de otra, en su vigencia y consecuencias.

Todo lo que ocurre actualmente en México y que no nos gusta: violencia, corrupción, injusticia, degradación generalizada, etc., de alguna forma todas y todos participamos en su generación, mantenimiento, crecimiento, desarrollo y expansión.

Es un hecho que la violencia, corrupción, injusticia, degradación generalizada y situaciones que nos afectan y dañan como país, como sociedad y como personas o individuos, está enquistada en el tejido social.

Cada persona, familia, escuela, grupo social (empresas, organizaciones, dependencias y órganos públicos, etc.), vecinos de calle, habitantes de comunidad, pueblo, ciudad, entidad, país, todos, tenemos una responsabilidad en lo que está sucediendo en el país.

Ahora que recordamos y festejamos la Independencia de México, es una oportunidad para repensar en nosotros mismos.

Darnos cuenta que hay cosas que podemos hacer, no solos, que podemos hacer junto con otros y que tendrán un alto impacto en nuestro círculo cercano, para reducir y en un momento dado, abatir la violencia, la inseguridad pública, la incidencia delictiva, la corrupción, la injusticia y la degradación en todas sus formas y manifestaciones.

Pequeños acuerdos, pequeñas acciones, colectivas, viendo por el Bien Común de quienes están tomando el acuerdo y asumiendo la realización de acciones que les beneficiarán.

Tal comportamiento es la forma más efectiva de restablecer, restaurar, reactivar, el tejido social.

Tal interés común, tales acciones permanentes, fortalecerán a la sociedad y por ende a sus integrantes, dejando atrás, superando el estado de indefensión en que pareció estar en un momento dado la sociedad entera, México entero, ante el embate de la delincuencia organizada y desorganizada.

Es esperanzador que haya grupos sociales organizados para de alguna manera “defenderse”, pues en la mayor parte de los casos, lo están haciendo sin armas letales.

Lo están haciendo mediante intercambio de información, mediante el envío de alertas, que activan inmediatamente a la fuerza pública del Estado, en sus tres niveles de gobierno, lo que está constituyendo una experiencia que rompe el monopolio de la información y de las alertas, utilizados normalmente por la delincuencia, ya que ellos si lo hacías desde el siglo pasado, de ahí su alta eficacia y el alto nivel de impunidad que tuvieron y tienen todavía.

Por todo lo anteriormente expuesto, es hora de empezar a cambiar el discurso.

Es hora de empezar a hablar BIEN, de nosotros mismos.

Es hora de empezar a hablar bien de las mexicanas y de los mexicanos.

Es hora, por tanto de empezar a hablar bien de México.

Si nosotros no lo hacemos, ¿quién lo va a hacer?

Queda claro que el señor Trump, no lo va a hacer.

Así, que ahora con motivo de nuestras fiestas patrias, que siempre serán motivo de celebración, porque México tiene mucho qué hacer, porque tenemos mucho por hacer, además de vitorear “¡Viva México!”, tenemos que dejar muy en claro que México, ¡Vive! y va para adelante, a pesar de todo y de todos, incluyendo el propio Trump.

Y como lo están haciendo pequeños grupos de mexicanas y mexicanos: sin armas, simplemente trabajando y organizándose.

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